MÚSICA POR LA PAZ

La espera por la música y la ayuda humanitaria

La espera por la música y la ayuda humanitaria
La espera por la música y la ayuda humanitaria

A Francia le gustaría ir al concierto por la ayuda humanitaria para Venezuela en la ciudad colombiana de Cúcuta, pero faltará por tener cita de quimioterapia; mientras Reinaldo espera recordar tiempos felices con El Puma y Jessica quiere ver a Juanes.

Muchos venezolanos en la frontera con Colombia aguardan expectantes el evento organizado por el magnate británico Richard Branson hoy viernes, a favor del paso de cargamentos de alimentos y medicinas enviados por Estados Unidos a solicitud del opositor Juan Guaidó.

El gobierno de Nicolás Maduro califica la asistencia gestionada por Guaidó -jefe parlamentario reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de países- como un “show político” que busca abrir la puerta a una invasión militar.

El oficialismo, a su vez, celebrará otro concierto de tres días en Ureña: viernes, sábado y domingo, a unos 300 metros de distancia del recital opositor. Los actos se harán en cada extremo de un puente fronterizo bloqueado por militares.

La espera por la música y la ayuda humanitaria
La espera por la música y la ayuda humanitaria

Con un tapabocas, Francia Duque, de 50 años, cruzaba el puente internacional Simón Bolívar -principal paso peatonal binacional- en busca de medicamentos e insumos para su tratamiento de cáncer de mama.

“Me gustaría no tener quimio el viernes para poder asistir. Es una iniciativa excelente”, comenta a la AFP sobre la zona donde se celebrará el megaconcierto organizado por Branson, quien espera recaudar unos 100 millones de dólares en donativos.

Familiares y amigos que viven en el extranjero la ayudan a cubrir los costos de su enfermedad, pues su ingreso quincenal de 13 mil bolívares (unos cuatro dólares) apenas le sirve para una de sus inyecciones. Se trata entre Cúcuta y San Cristóbal (Venezuela), donde vive.

Ella es una de las víctimas de lo que la oposición denuncia como una “crisis humanitaria”, marcada por una escasez prácticamente total de fármacos de alto costo para tratar cáncer y otras afecciones crónicas.

Miles de venezolanos y colombianos cruzan habitualmente de lado a lado. Muchos usan el carné fronterizo, que permite pasar los cruces sin necesidad de pasaporte.

Uno de ellos es Reinaldo Torres, venezolano de 43 años, quien vende agua en el puente Simón Bolívar, que une a Cúcuta con San Antonio. “Así no me vaya a beneficiar yo, la ayuda es necesaria. Hay niños que no tienen leche, no tienen nada, niños sin medicinas”, dice a la AFP Torres, quien espera ver en el concierto de Cúcuta al venezolano José Luis Rodríguez, El Puma, que gozó de una gran popularidad en las décadas de 1970 y 1980. “Sus canciones traen muchos recuerdos, eran alegres, y los venezolanos necesitamos alegrías”, comenta.

Jessica Rolón, de 22 años, pasa la frontera para encontrar alimentos y productos escasos en San Cristóbal. Dice que Venezuela atraviesa una situación “súper tensa” por el forcejeo entre Maduro y Guaidó por la ayuda humanitaria, y aplaude el concierto en Cúcuta para apoyar a “gente que está muriendo, que no tiene medicinas, que no tiene comida”.

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