Capital del departamento colombiano de Bolívar, en el litoral Caribe, Sincilejo no es sitio lejos de ciudad de Panamá. A 450 kilómetros. Distancia hasta la ciudad de David. En Sincilejo, nació un patricio republicano panameño: Eusebio Morales Magallón. ¿Cuál es la controversia sobre el segundo apellido?
La EB, editorial de la Biblioteca Nacional, presenta una edición de 450 páginas de escritos de Morales sobre su pensamiento político, pedagógico, latinoamericanista y filosófico, con énfasis en el Istmo de Panamá, que adoptó como su patria, desde los 21 años y ya graduado de abogado en Colombia. Murió a los 68, en 1929.
Eusebio es vocablo griego que significa piadoso y su representación se encuentra en muchos idiomas. Si Justo fue nuestro estadista del siglo XIX, Chevo es el del siglo XX. Amalgamó su profesión de abogado con aquellos oficios de jurisconsulto, negociador, militar, escritor y periodista.
Su pensamiento se fraguó al calor de la construcción de la república, de cuya Acta de Independencia fue redactor. Fue el mejor presidente que Panamá no tuvo, enhebra Jorge Ritter, presentador de la obra. 120 años después de aquellos marasmos, rescata del pensamiento eusebiano su visión: “Aspiramos a la fundación de una república verdadera donde impere la tolerancia, en donde las leyes sean norma invariable para gobernantes y gobernados”.
Mezquindad no faltó entonces, al impedirse por ley que Eusebio no pudiera competir por la primera magistratura, al no haber nacido en tierra istmeña.
En el acto de presentación, en la Sala Panameña de la Biblioteca Nacional, están atentos descendientes directos de Eusebio: su sobrino nieto Ramón, el sobrino bisnieto Raúl y los tataranietos Richard, Ramón y Eusebio.
La edición será ofrecida en formato digital, vía Amazon, si bien hoy está solo en papel. “No se reemplaza un buen libro impreso”, pondera Luis Enrique Banderas, presidente de la Fundación Biblioteca Nacional, que ha contado con el apoyo en la publicación del Club Kiwanis y el grupo Sucasa.
Eusebio y otros liberales sentaron las bases de la educación, subraya Aristides Royo, expresidente y exministro de Educación. A Eusebio le tocó inaugurar el Instituto Nacional y en su discurso fijó sus criterios pedagógicos. Imperio de la tolerancia (por el cientificismo, laicismo), por la libertad, el libre juego de ideas, el progreso y la civilización. Con integridad, responsabilidad y sin sectarismos.
Una época de grandes iniciativas, en la que se establece (1919) en la escuela pública la educación mixta y más de la mitad del profesorado es extranjero.
Erasto Espino, profesor panameño que ha laborado en Colombia, se pregunta: ¿Cómo un sincilejano entró en el ánimo del ser panameño?
Eusebio correspondió al cobijo de su patria adoptiva con entrega, generosidad y audacia.
Estuvo al lado de Porras en el desembarco armado en San Bartolo, Punta Burica, para la toma del Istmo, con el Ejército Restaurador, que se desplazó por Chiriquí, desde Alanje, y Azuero. Morales se reunió en Guayaquil con el patriarca Eloy Alfaro, después asilado en Panamá. Obtuvo armas para proseguir en la batalla en medio de la Guerra de los Mil Días. El 24 de julio de 1900, los liberales fueron emboscados y perdieron centenares de correligionarios.
Hace cien años, fue diplomático y ministro de distintas carteras en los gobiernos de Porras y Chiari: educación, relaciones exteriores, hacienda.
En el consejo de gabinete hubo desencuentro. Eusebio marchó a su residencia a escribir su carta de renuncia. Sin tranque, a la hora del almuerzo, apareció el presidente Porras a convencerlo de no renunciar: “Sin ti, no hay gabinete”, lo convenció.
El autor es docente, periodista y filólogo
