Georgina Linares está enamorada de Panamá. Cuando habla de esta tierra que la vio nacer, se sonríe. “Es multiétnico y pluricultural, pero es cierto que los que nacimos aquí tenemos un gusanito y no estamos preparados para irnos a vivir a otro país”, comenta quien ideó la Dirección Nacional de Artesanía.
Linares participó este 15 de abril, junto a María Gilma Arrocha, especialista en propiedad intelectual, del conversatorio Evolucionar con respeto, organizado por Super Mini Diablo Rosso junto a Santé Cutarras.
El conversatorio giró en torno a la artesanía, a cómo ha ido evolucionando y cómo es algo que le pertenece a todos.
“Al hablar de artesanía, me refiero a todo lo que se hace con materia prima local”, explicó Linares, quien agregó que existen diferentes tipos de artesanías: coloniales, republicanas, de innovación, modernas...
“Tenemos que empezar a poner un poquito más de valor a lo que tenemos, a ser exigentes en la calidad y pedir el respeto de las leyes que protegen la producción nacional”, comentó Linares.
La artesana también criticó que en el mercado de El Valle haya artesanías de países como Colombia, Ecuador, Costa Rica, Venezuela y Nicaragua, que dicen Panamá. “En Panamá no se procesa cuero de cerdo, ni de cabritilla, hay que exigir que diga que está hecho en otro lugar”, anotó.
Por otro lado, Arrocha señaló que hay una nueva genercación de jóvenes que están desarrrolalndo su creatividad, y planteó que la artesanía pertenece a todos los panameños, pero que la idea de intervenirla puede ser protegida por el derecho de autor, y que su costo es mayor, porque la idea tiene un valor agregado, por la innovación.
La actividad se realizó en el marco del “Mes del rescate de las cutarras”, que organiza Santé en alianza con la galería, que trabaja como plataforma para catapultar iniciativas de cultura.
