La ciudad de Ipswich, en Suffolk, celebra a Ed Sheeran, un muchacho del lugar que se volvió estrella de pop, en una exposición que muestra el fulgurante recorrido del cantante.
A los 14 años, Ed Sheeran dio su primer concierto, en Framlingham, a unos 100 km al norte de Londres, ante unas 30 personas. Catorce años más tarde, regresa a la región con cuatro conciertos esta semana en Ipswich, capital de Suffolk, cerrando una gira internacional de dos años en la cual se presentó ante cerca de 9 millones de personas.
A unos días de su regreso a su tierra, una exposición denominada Made in Suffolk, muestra desde ayer el recorrido del compositor e intérprete del éxito mundial Shape of You (2017) cuya fortuna se calcula en 193 millones de dólares.
Y se muestra su determinación de lograr éxito en la música y el apoyo sin falla de sus padres, que vendían productos derivados en sus conciertos.
En un video que reúne imágenes desde sus primeros meses a su edad adulta, se ve al joven pelirrojo de rostro algo regordete tocar piano, batería y por supuesto guitarra, siempre con un sonrisa en los labios.
Ian Johnson, que descubrió a Ed Sheeran cuando tenía 16 años y lo ayudó a empezar a tener éxito, se acuerda de haber quedado “muy impresionado por su fácil comunicación con el público” a esa edad, dijo.
Su carrera despegó desde su primer álbum, +, que salió en 2011. Siguen una serie de éxitos (Don’t, Thinking Out Loud, Castle On The Hill) y recompensas, entre ellas cuatro premios Grammy.
La exposición presenta al mismo tiempo a la estrella inmortalizada por el fotógrafo Mark Surridge encendiendo a la muchedumbre en conciertos en Alemania, Australia o Estados Unidos, y también el lado privado del cantante, con recuerdos familiares incluidos.
Se expone una escultura de bronce que representa a Ed y a su hermano, cuando niños, abrazándose, así como varios dibujos entre ellos un autorretrato inspirado por Andy Warhol, en color naranja y negro, sus colores preferidos.
Una serie de retratos hechos por el pintor Colin Davidson, para el que posó la reina Isabel II, muestran a un “Ed más íntimo, el Ed que se puede ver cuando él no se da cuenta de que hay alguien más en la habitación”, dice el pintor.
