TEATRO

Esa fiebre por ambicionar dinero

El teatro El Desván, de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), presenta hoy ‘La visita de la vieja dama’, del escritor suizo Friedrich Dürrenmatt.

Esa fiebre por ambicionar dinero
Los estudiantes de la USMA, de distintas carreras universitarias, participan en las diversas responsabilidades del montaje: actuación, vestuario, luces, maquillaje.

Para celebrar sus 34 años de fundación, el teatro El Desván, de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), lleva a escena el clásico La visita de la vieja dama, del escritor suizo Friedrich Dürrenmatt, bajo la dirección de Félix Gómez.

En el montaje participan más de 30 artistas, entre los 17 y 20 años, desempeñando diferentes roles, desde actores a diseñadores de sonido, pasando por las luces, el vestuario y el maquillaje, todos estudiantes de la USMA.

Esta puesta se presenta hasta hoy viernes 14 de julio, a las 10:00 a.m., en el Auditorio Tomás Clavel.

SIN INTEGRIDAD

-¿Por qué montar ‘La visita de la vieja dama’?

Esta obra gira en torno a un pueblo que se encuentra en unas condiciones económicas muy apremiantes. De pronto, reciben la visita de una mujer adinerada que les ofrece mil millones a cambio de la vida de uno de sus habitantes. A partir de ese momento, cada uno: el alcalde, el policía, la maestra, el doctor, la enfermera, la presidenta del club social, el obrero..., van cediendo en sus principios e integridad con los que se resquebrajan todos sus valores éticos y morales. Demostrando que todos los estamentos, instituciones, agrupaciones y hasta los habitantes con que cuenta un país pueden ser comprados y manipulados. Por eso, montamos La visita de la vieja dama, porque la obra cobra una enorme actualidad por el momento histórico que vivimos en Panamá, donde muchas de nuestras figuras del ámbito político, económico, social y cultural se han visto envueltas en escándalos de todo tipo: corrupción, lavado de dinero, fraudes, sobornos, inflación de costos, abuso del poder... Escándalos donde la codicia y el hambre por el dinero y el poder han sido la causa de estos sucesos.

-También invita a una reflexión.

Sí, una reflexión sobre nuestra vida y responsabilidad social; ya que cada día que pasa, parece que los seres humanos nos estamos deshumanizando. Hay personas que disfrutan ver mujeres y hombres pegándose, dándose puños y matándose; y hasta los filman para subirlos a las redes sociales. A muchos ya nada les impacta, ni les conmueve. Y que la muerte de un ser humano no es un acontecimiento trascendental, sino un simple suceso cotidiano. Resulta triste ver cómo, poco a poco, perdemos la humanidad.

SIEMPRE QUERRÁN MÁS

-¿Qué opinas de la visión cínica de Dürrenmatt?

Dürrenmatt brinda una visión cínica de los seres humanos porque muestra que muchas personas pueden fingir o mentir descaradamente. Y que otros, ni siquiera se avergüenzan de su mal comportamiento, y ni lo disimulan. En nuestra sociedad, siempre habrá cínicos, empezando por nuestros políticos, que más descarados no pueden ser. Muchos decían que Dürrenmatt era un cínico porque mostraba las cosas desagradables y graciosas al mismo tiempo. Y él siempre respondía que solo mostraba el mundo tal como era. En La visita de la vieja dama lo logró. Por eso, esta obra sigue vigente.

-¿Por qué vamos de la codicia a la ambición?

Muchos nunca se conforman con lo que tienen. Porque la codicia parte de una carencia. Así que su afán por desear más de lo que tienen nunca parará. Y su ambición por querer más de lo que han conseguido, nunca se detendrá. No importa lo que hagan o lo que tengan; siempre querrán más y más. Porque muchos seres humanos son insaciables por naturaleza. Por eso la codicia es mala, porque actúa como un veneno que corroe el corazón y ciega el entendimiento, llevándonos a perder de vista lo que de verdad necesitamos para construir una vida feliz, equilibrada y con sentido. Pareciera que nuestra incapacidad de ser felices nos vuelve codiciosos.

-La obra parte de una premisa: Todo tiene un precio.

La sociedad siempre ha adorado el dinero. Y esa es una realidad que está palpable en el texto de Dürrenmatt, esa veneración al dinero, al poder, a la fortuna, a la prosperidad. Esas palabras que conocen muy bien nuestros políticos, y que la utilizan tanto que hasta la convierten en un dogma. Esa fiebre por el dinero parece que nos invade a todos, a unos más que a otros, pero parece que a todos nos produce felicidad y hasta nos hace sentirnos libres. O por lo menos, eso es lo que nos han hecho creer: que el dinero brinda la felicidad. Y que el no tenerlo es sinónimo de tristeza, depresión y amargura.


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