Benjamín Cohen aclara que no escribió ni dirigió la comedia Sin perdón por los pecados para hablar en particular sobre los pecados capitales.
“Supe de ellos desde que comencé a cruzarme con personas que pecan de uno, dos y hasta de los siete pecados. Sin embargo, no hice esta pieza para hablar de ellos, simplemente los usé para definir las características de los personajes”, explica el director sobre este montaje que tiene a su cargo y que se presenta hasta el domingo 27 de mayo en el Teatro en Círculo.
“Quise contar la historia de un familia que a través de los pecados demuestra de lo que es capaz de hacer por tener y poder”, agrega Cohen sobre esta puesta en escena que está en cartelera de martes a sábado a las 9:30 p.m. y los domingos a las 7:30 p.m.
Los siete pecados muestran “las distintas visiones de cada personaje acerca del dinero y los motivos que tienen para sentirse merecedores de una fortuna familiar”.
Lo interesante de sus hombres y mujeres de ficción “es que descubren que, a pesar del pecar de uno en particular, en realidad todos tienen un poco de cada uno”.
“Quise contar la historia de una familia que por culpa del dinero se quebranta”, reitera Benjamín Cohen, a la par que agrega que para la versión de su libreto para Panamá, “adapté la trama a una realidad que afectó a las grandes empresas familiares de la Zona Libre de Colón cuando dejaron de venderle a Venezuela y a otros países con los mismos problemas, que ya no podían conseguir dólares para pagar sus créditos”.
En la realidad, anota, esto “afectó mucho a empresas que dependían de las grandes ventas que generaban esos países”.
En Sin perdón por los pecados, Los Vidal son una de esas familias, “que además atraviesan la muerte del patriarca justo en fechas de fin de año, y es cuando se dan cuenta de que en realidad lo único que los mantenía unidos era el dinero, y que están dispuestos a todo para conseguirlo”.
Piensa que los pecados no distinguen género o edad. “Todos tenemos un poco de cada uno de ellos. El autoconocimiento es una herramienta fundamental para aprender a identificarlos y buscar superarlos”.
Redes
Para María Eugenia Favaro Gil, que participa en Sin perdón por los pecados, los 7 pecados capitales “son la explicación religiosa a todos los vicios del ser humano. Y que todos, sin excepción, cuando se convierten en incontrolables o patológicos, son nocivos tanto para la persona como para la sociedad”.
Ella cree que todos estos vicios “se interrelacionan. En el caso de mi personaje, por ejemplo, la lujuria, la adicción al sexo y a las perversiones sexuales se podrían vincular a la avaricia, la adicción al dinero y al poder económico, y también a la vanidad, la adicción al exhibicionismo y narcisismo. Y esta última, por cierto, muy característica de la sociedad actual, se expresa en la excesiva exposición o exhibicionismo de la vida personal a través de los medios y las redes sociales.



