Una mezcla de un poco de acoso, otro poco de falta de confianza y principalmente el temor por su salud, ha hecho que las francesas sean cada vez más reticentes al toples, según un estudio.
Menos de una de cada cinco francesas, por debajo de los 50 años, retiran la parte de arriba del bikini en la playa, contra 28% hace 10 años y 43% en 1984, según un reciente estudio de opinión de Ifop a más de 5 mil europeas, entre ellas mil francesas.
Las jóvenes de 18 a 25 años hablan de temor al acoso, miedo a que critiquen su cuerpo o de que los hombres las miran con insistencia, para justificar su decisión de evitar el monokini.
Las francesas son más tímidas que el resto de las europeas: el 48% de las españolas y el 34% de las alemanas dicen practicar el toples.
Pero el marketing y las redes sociales, más que el pudor, empuja al retroceso del monokini, explica Camille Froidevaux-Metterie, politóloga de la Universidad de Reims.
Sin embargo, la primera razón mencionada para ocultar los senos es el temor por la salud.
Esto se puede explicarse por “el éxito del martilleo de los mensajes sanitarios sobre los riesgos del sol”, afirman en el diario francés Le Parisien Francois Kraus.