Venecia decidió reducir el número de personas que transporta en sus célebres góndolas, debido al sobrepeso de los turistas, lo que pone en peligro la estabilidad de los históricos botes de madera, explicó la asociación local de gondoleros.
El aumento de obesos en el mundo obligó a las autoridades de la ciudad a reducir el número de pasajeros autorizados, pasando de seis a cinco personas.
“Además del problema del peso promedio por turista, hay que tener en cuenta que las aguas de los canales resultan cada vez más agitadas por el aumento del tráfico de las embarcaciones con motor”, explicó Roberto Luppi, ex presidente de la asociación de gondoleros.
La medida adoptada por la alcaldía no tiene como objetivo aumentar las ganancias sino aliviar el trabajo de los gondoleros y facilitar las maniobras, ya que reman de pie la elegante embarcación de madera negra.
Pausa por el virus
Las famosas góndolas reaparecieron en mayo por el Gran Canal para transportar a los habitantes locales debido a la larga ausencia de turistas por la pandemia.
La ciudad también fue afectada cuando las mareas alcanzaron el año pasado niveles históricos causando graves inundaciones.
Se trata, además, de un medio que por siglos garantizó el transporte entre las más de cien islas pequeñas que conforman la ciudad de Marco Polo.
“Muchos turistas resultan con sobrepeso y si el bote va lleno entra agua y se puede hundir”, explicó al diario La Repubblica Raoul Roveratto, presidente de la asociación local de gondoleros.
El ayuntamiento también planea aumentar el número de licencias otorgadas a los gondoleros, de 433 a 440.
De acuerdo con las nuevas disposiciones, la licencia puede pasar de un miembro a otro de la misma familia, sin que el nuevo titular tenga que presentar un examen de historia y de idiomas.
El mayor requisito ahora es tener cuatro años de experiencia en navegación con una góndola familiar.
