El gran humanista Leonardo da Vinci lo tenía claro: “El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”.
Naciones Unidas apoya la reflexión del inventor, arquitecto y artista florentino cuando señala que “una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca”.
Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una iniciativa de la Asamblea General de las Naciones Unidas, como resultado de las propuestas que se dieron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Brasil, en junio de 1992.
La relevancia de cuidar el agua también está presente en los Objetivos de desarrollo sostenible que ha elaborado Naciones Unidas (ONU) para tener un planeta lo más seguro y habitable posible.
En el objetivo sexto, indica la ONU que el mundo debe buscar mecanismos para “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.
CAMBIOS
Para recordar que se deben tomar decisiones rápidas para cuidar la salud de la Tierra, ayer martes la agencia de noticias AFP compartió una conclusión a la que llegó la Organización Meteorológica Mundial (OMM), una agencia especializada de la ONU que advirtió: “tras un 2016 con temperaturas récord en el que la banquisa ártica siguió menguando y el nivel del mar siguió subiendo, los fenómenos climáticos extremos seguirán en 2017”.
Por estos días hay pruebas de esos cambios climáticos extremos.
Por ejemplo, Perú busca la manera de seguir adelante tras las inundaciones y la escasez de agua potable en el norte y centro del país. De acuerdo con el Instituto Nacional de Defensa Civil, reportado por la AFP, “1,909 kilómetros de carreteras han sido destruidos por los desastres naturales”.
Esta semana, la agencia de noticias Bloomberg reveló que la Ciudad del Cabo tiene reservas de agua para 100 días. “Después de dos años del nivel más bajo de lluvias registrado, el promedio de los seis principales embalses que abastecen a la ciudad de 3.7 millones de personas ha caído por debajo de 30%, uno de los menores niveles registrados hasta la fecha”.
El pasado lunes, la agencia de noticias AP resaltó que los residentes de la ciudad estadounidense de Flint, Michigan, “podrían tener que esperar unos años para poder beber agua del grifo sin filtrar, mientras la ciudad avanza gradualmente en su ambicioso –si no excesivamente optimista– proyecto para reemplazar las viejas tuberías de agua contaminadas con plomo”.
ACCESO
Datos de Naciones Unidas dejan en evidencia la delicada situación de aquellos que no tienen acceso a agua potable.
“319 millones de subsaharianos, 554 millones de asiáticos y 50 millones de latinoamericanos no tienen acceso a agua potable. De estas regiones, Papúa Nueva Guinea cuenta con la menor disponibilidad, pues solo el 40% de la población tiene acceso a agua potable, seguida de Guinea Ecuatorial (48% de sus ciudadanos), Angola (49%), Chad y Mozambique (51%), República Democrática del Congo y Madagascar (52%) y Afganistán (55%)”, enumera El Confidencial de España.
Es probable que usted solo debe ir al baño o a la cocina o a la lavandería de su casa para tener acceso al agua potable.
Naciones Unidas reporta que desde 1990, 2,600 millones de personas han obtenido acceso a mejores fuentes de agua potable.
Agrega la ONU que entre 1990 y 2015, la proporción de la población mundial que usa fuentes de agua potable saludables aumentó del 76% al 91%.
Aunque son excelentes noticias, la victoria no es completa, ya que Naciones Unidas le recuerda a todos que en estos momentos “más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de casa, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada”.
Naciones Unidas anota que mundialmente más del 80% de las aguas residuales que genera el ser humano regresa “a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada”.
Mientras que 1,800 millones de personas utilizan una fuente de agua contaminada “por materia fecal, poniéndolas en riesgo de contraer el cólera, la disentería, el tifus o polio. El agua no potable, y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causan alrededor de 842,000 muertes al año”.
