Con el artículo publicado el pasado jueves en este mismo medio por nuestra directora sustituta, Margarita Vásquez, la Academia Panameña de la Lengua reanuda su contacto frecuente con la comunidad. La voz de la Academia aparecerá semanalmente y contendrá informaciones y análisis sobre la evolución del idioma español, los panameñismos, la escritura y el habla de nuestra lengua materna. Recogeremos escritos interesantes procedentes de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), integrada por 23 países miembros. También escribirán los miembros numerarios y correspondientes de la Academia así como colaboradores de esta institución que deseen expresar sus análisis, comentarios u opiniones sobre el idioma común a los panameños y que nos hermana con los hispanoamericanos.
Expresamos en nombre de la Academia Panameña de la Lengua, nuestro agradecimiento a Rita Vásquez, directora de La Prensa, por la oportunidad que generosamente nos brinda de facilitar la divulgación de los esfuerzos que nuestra entidad realiza para que el español se enseñe, se escriba y se hable mejor en Panamá.
Descubrimiento
Aprovecho esta ocasión para contarle a los lectores sobre un interesante y reciente descubrimiento que ha cambiado los conocimientos históricos acerca del primer diccionario de la lengua hispana. Durante cinco siglos se creyó que el primero en aparecer había sido el escrito por Antonio de Nebrija en 1494. Recientemente una investigadora argentina, Cinthia María Hamlin, experta en Literatura Medieval del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas argentino, visitó la Universidad de Princeton donde había sido rector Woodrow Wilson, posteriormente presidente de Estados Unidos y en la que enseñó Albert Einstein. La investigadora había ido a estudiar el ejemplar de la traducción del «Infierno» de Fernández de Villegas que se conserva en la Biblioteca de ese prestigioso centro educativo.
El Dr. Eric White, curador de la Sección de libros raros y colecciones especiales, al ver la rareza del ejemplar solicitado por la investigadora argentina, le formuló algunas preguntas sobre un diccionario latín-castellano de 1490. Luego de contestar el interrogatorio, el curador le entregó la obra por ella requerida, la cual se encontraba dentro del Vocabulario Universal en latín y romance, escrito en 1490 por Alfonso de Palencia. El Dr. White le comentó que insertos en ese tomo, se encontraban dos folios de un vocabulario castellano-latín que nadie había logrado identificar.
Análisis
Cinthia María Hamlin analizó los documentos que contenían un prólogo dedicado a la Reina Isabel la Católica y 77 entradas castellanas con sus correspondientes significados en latín. Según explicó la investigadora, encontró «Sinónimos y derivados a los que se suele sumar la cita de autoridad. Además, en muchos casos, se añade alguna explicación de uso en castellano, lo cual es importante, pues a diferencia del diccionario de Nebrija, que es estrictamente castellano-latín, aquí la lengua emergente también se utiliza en las definiciones». A su regreso a Buenos Aires, pudo lograr la identificación tipográfica y establecer que los tipos móviles de los folios pertenecían a una imprenta de tipografía gótica utilizada entre 1491 y 1493. La doctora Hamlin incorporó a su investigación a Juan Fuentes, medievalista y latinista del Consejo al que ella pertenece. Entre los dos concluyeron, al comparar otros trabajos de Palencia, que éste era el autor del Diccionario guardado en Princeton.
Confirmación
En la sección «Cultura» del diario El País, fechado 29 de julio de 2021, el académico español Pedro Álvarez de Miranda apoya la tesis de la filóloga argentina al señalar lo siguiente: «A punto de celebrarse, el año próximo, el quinto centenario de la muerte de Antonio de Nebrija (1444-1522), el hallazgo de Cinthia María Hamlin le arrebata al gran humanista la primacía cronológica de la lexicografía española». Álvarez de Miranda agrega que «Nebrija conserva, desde luego, además de su mérito como latinista, la gloria de ser el primer autor de una gramática castellana, la que, con dedicatoria a la reina Isabel, apareció en el annus mirabilis de 1492».
Integración sin predominio
Como es ya sabido, el idioma español no le pertenece a España sino a todos los países hispanohablantes. Por esa razón, los diccionarios no son de la Real Academia Española ya que colaboramos los países que orgullosamente formamos parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Esa integración lingüística no nos priva del orgullo de que dos investigadores hispanoamericanos hayan logrado un descubrimiento tan importante como el que dejamos reseñado.
El autor es director de la Academia Panameña de la Lengua

