Como muchos de sus compatriotas, Amir al Halabi pasó un año más el Día de San Valentín lejos de su enamorada, porque su ciudad, Alepo, ha quedado dividida en dos por la guerra.
Este fotoperiodista de 20 años vive en el este, una zona en manos de los rebeldes mientras que Ranim, su novia, vive en el oeste, zona controlada por las fuerzas del Gobierno. La ciudad, dividida por la guerra desde 2012, fue el corazón económico del país antes de que empezara el conflicto, en 2011. “Llevamos seis años enamorados. Celebramos juntos San Valentín en 2010 y 2011. Desde entonces nos comunicamos por Skype, pero no hemos podido personalmente”, explica. Con el apoyo de milicias y de los bombardeos rusos, el régimen ha lanzado una amplia ofensiva en la ciudad y en toda la provincia de Alepo, que ha obligado a huir a miles de personas.
