Buster Keaton, maestro en el santo oficio de hacer reír a la gente, opinaba que la buena comedia recibe como recompensa las más sonoras carcajadas del público.
Suena a bistec de dos vueltas, aunque lograr esa clase de hazañas es un asunto de profesionales.
Esa conquista a punta de sentido del humor, opinaba la leyenda del cine mudo, se obtenía contando el chiste con una precisión parecida a una fórmula matemática y en el momento justo.
Para el director Aaron Zebede el secreto “está en dónde hacer las pausas, cuándo no hacerlas y cómo hacerlas. Una línea puede morir en el público si no es entregada de la manera correcta. Un segundo puede hacer toda la diferencia”.
Otro elemento que Zebede señala como indispensable es tener a la mano “un libreto genial”, y asegura que la obra Taxi, que él dirige en el teatro La Plaza a partir de hoy martes, cumple con todas las reglas de hacer pasar un momento de alegría al espectador.

Taxi, que estará en las tablas hasta el 30 de noviembre, gira en torno a Roberto Díaz, “un conductor de Uber que comparte su vida amorosa con dos mujeres a la vez, Bárbara y Mary, sin que ninguna de ellas sospeche nada. Vive con una en Chanis y con la otra en San Francisco”, cuenta.
Aplica siempre un mismo principio en su trabajo: “tratar de montar la comedia que a mí como público me gustaría ver. Eso lo aprendí hace años. Dirige lo que tú quisieras ver en escena”.
Segundo, tener de su lado a intérpretes “con un gran timing cómico. Actores inteligentes que comprendan bien el libreto y se adueñen de sus personajes y los lleven a otro nivel. Y que comprendan mi sentido del humor. Y que le saquen carcajadas al público. Gracias a Dios he sido bendecido en Taxi con este tipo de actores geniales.
Los actores que participan son Carlos Caballero, Augusto Galindez, Ivette Cordovez, Mónica Lauri, Dídimo Cerrud, Santiago Bustamante y Víctor Hugo Rodríguez.

LOS SECRETOS DETRÁS DE LA COMEDIA
Taxi es la típica comedia de enredos, en la que sus personajes pasan de un embrollo a otro con la mayor de las solturas.
Los actores que participan en este montaje dirigido por Aaron Zebede y que se presenta en el teatro La Plaza hasta el 30 de noviembre, comparten los requerimientos que ellos se esfuerzan por cumplir para que la platea desfallezca por las carcajadas al disfrutar de Taxi.
El quid del asunto para Mónica Lauri es “poseer una gran capacidad de improvisación, mucha concentración y gracia. Claro que ayuda mucho la experiencia en las tablas y una pizca de talento”.
Dídimo Cerrud siente que se gana la risa del otro cuando el intérprete se concentra en los conflictos de su personaje y a la vez “goza su papel. Hacer reír al público no es fácil”.
Cerrud lo tiene claro: “al público le encanta un producto que le transporte al momento vivido en la trama y que a la vez la trama le produzca una buena risa, suponiendo que hasta la persona que tiene sentada al lado puede ser, en la vida real, el protagonista o uno de los actores”.
Santiago Bustamante opina que la base de la comedia es saber escuchar a ese colega con el que comparte el proscenio, “estar presente en el momento preciso, en el lugar indicado y con la intención correcta, genera un momento de comicidad”.

MOTIVOS
La actriz Mónica Lauri invita a ver Taxi, sobre un pícaro chofer que tiene dos esposas, porque “cuenta con todos los elementos de una buena comedia: enredos, excelentes actores y está bien estructurada. Una típica comedia de enredos y situaciones jocosas que harán que el público disfrute y se entretenga de principio a fin”.
Su colega Dídimo Cerrud recomienda esta pieza teatral porque “es diversión garantizada. Los enredos que se viven en la obra van llevando al público siempre con la expectativa de cómo será el final. ¿Se quedará con ambas damas o con una? ¿Seguirá conduciendo taxi? ¿Vendrá una tercera dama? ¿Se descubrirá todo? De veras, el público tiene que verla”.
El actor Santiago Bustamante la califica como “una de las obras más importantes en cuanto a la comedia mundial se refiere. Cuando se tratan problemas de pareja, situaciones comunes en un contexto no común, y además sumándole el gran elenco, será la combinación perfecta para pasar una gran noche”.

El director Aaron Zebede confiesa que como espectador “a veces uno solo quiere sentarse y reírse. Taxi es una de esas comedias en la que uno se ríe desde que comienza hasta que termina”.
Revela que los ensayos han sido “estupendos por eso. Tengo años que no hago una comedia de enredos. Siempre trato de que mis proyectos tengan un mensaje y te dejen algo al final. Honestamente, Taxi está escrita para venir al teatro y reírte y olvidarte de tus problemas”.
CLIENTES
El argumento da pie para preguntarles a los responsables de esta obra su opinión sobre el desencuentro que existe en Panamá, y en otras partes del mundo, entre los taxis convencionales y servicios como Uber y Cabify.
“Creo que hay clientes para todo. Yo soy usuario de Uber y lo uso varias veces a la semana, y si llegaran a quitar el servicio, muero. Creo que somos muchos los que dependemos de Uber”, admite Aaron Zebede.

De acuerdo con Mónica Lauri, el tema de la alternativa de servicios como Uber y Cabify “nace de la falta de un buen servicio de transporte selectivo en Panamá. Aunque no me gusta generalizar, ya que existen muy buenos profesionales taxistas que hacen la diferencia”.
Dídimo Cerrud cree que el servicio de taxi convencional debe mejorar. “Son simples cambios de actitud y presencia los que se necesitan para brindar un mejor servicio”.
En cuanto a Uber y Cabify, en opinión de Cerrud son necesarios “para un usuario selecto que desea un trato VIP. No todo el mundo desea llegar a un evento en un taxi rotulado”.
Para Santiago Bustamante el asunto es simple. “Se trata de prestar un servicio. En el mundo de los negocios los clientes compramos o pagamos donde mejor y más cómoda sea la experiencia”.
