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La heroína causa estragos en Marruecos

La heroína causa estragos en Marruecos
La heroína causa estragos en Marruecos

En medio de desechos, cerca de la ciudad costera de Tetuán, unos drogadictos se inyectan y fuman heroína, una plaga que azota el norte de Marruecos, gran productor de cannabis y conocido por las redes de contrabando.

Rachid asegura que su vida se reduce a “inyectarse heroína”. “Me pincho cuatro o cinco veces por día”, afirma este hombre de 34 años con respiración irregular y un hilo de baba en la comisura de los labios.

Muestra sus brazos, marcados desde hace 10 años por los pinchazos, e inhala pegamento para “prolongar su estado de euforia”.

Zonas más afectadas

Las ciudades de Tetuán, Tánger y Nador, cercanas a la costa europea y a los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, son las más afectadas. La difusión de la heroína se debe a la ‘movilidad de los usuarios de las drogas’ entre el sur de Europa y el norte de Marrueco.



Junto a él, media docena de toxicómanos, algunos con cortes en los brazos, se pinchan o fuman heroína en un terreno de okupas situado detrás de una comisaría en M'diq, cerca de Tetuán.

El potente opiáceo que calientan en una hoja de aluminio se vende por entre 2.8 y 6.5 euros (entre 3 y 7 dólares) la dosis (la décima parte de un gramo).

Como cada semana, un equipo de la Asociación de Lucha contra el Sida (ALCS) los visita para repartir jeringas desechables y hacer prevención sobre enfermedades como el sida o la hepatitis.

La venta y consumo de heroína están prohibidos en Marruecos y se castigan con penas de cárcel o multas, pero debido a los esfuerzos de la ALCS “es muy raro que se detenga a usuarios por consumo personal”, se alegra el doctor Mohamed Jamas.

Éste dirige el programa de “reducción de riesgos” lanzado por la ALCS en 2009, que combina acciones de sensibilización, distribución de material y detección. “La idea no es moralizar, sino acompañar al usuario para reducir los efectos nefastos”, dice Jamas.

En esta región conocida mundialmente por el cannabis cultivado en las montañas del Rif, el consumo de heroína es bastante reciente, pero progresa exponencialmente, según los expertos.

“Es una prioridad de salud pública, sobre todo porque la heroína que se vende es de pésima calidad: está mezclada con talco, paracetamol y pegamento”, alerta Jamas.

El prototipo de consumidor es un “hombre de 30 a 35 años, nada o poco instruido, soltero, que nunca ha trabajado o que ejerce una actividad ocasional”, según un informe del Observatorio Marroquí de Drogas y Adicciones.

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