Tras cinco años de haber formado un hogar, Decxi y Abilio González comparten logros, derrotas, sueños en común y metas individuales en las cuales ambos se apoyan. A futuro esperan realizarse profesionalmente, viajar y no tener que incluir en la maleta un par de pañales, talco y biberón.
“No tenemos ese instinto paternal”, comentan ambos y agregan que otros motivos como los económicos y de tiempo, son factores que contemplan para mantener en pie su decisión de no ser padres. “Ya no compartes tanto en pareja o te dedicas tiempo a ti, sino que tu vida se rige principalmente a las necesidades del niño. Todo es a partir de lo que el niño quiere, lo que el niño necesita, lo que le conviene al niño”.

La decisión de no tener hijos fue mutua. “Desde pequeño le decía a mi madre que no quería tener familia, ella pensaba que no me quería casar, pero a lo que me refería era que no quería tener hijos. Siempre me decía que iba a ser difícil encontrar una pareja que no quisiera niños, y por mucho tiempo pensé que así sería, hasta ahora”, comparte Abilio. Ambos explican que aunque han sido claros con su postura con sus familias, sus padres no pierden la esperanza de ser abuelos.
Para Decxi, el mayor peso social de esta decisión recae sobre la mujer. “De cierta forma te presionan. Siempre tienen esa crítica de ‘por lo menos ten uno, que se te va el tren’. ‘Es ahora o nunca, luego mueres vieja y sola”.
“La sociedad te hace sentir incompleta por no tener un hijo. Cuando las mujeres pasamos los 30 años y no tienes hijos, te juzgan. Te preguntan el por qué no quieres tenerlos, y cuando les explicas tus motivos, simplemente se cierran y no te escuchan realmente”.
Marisa Tomei, actriz ganadora del Óscar.
Los dos consideran que tener un hijo no es cuestión de lo que los demás esperen de ti, “porque una vez que tienes el primero, la siguiente pregunta será: ‘¿y para cuándo el otro?”, ya que es un acto de responsabilidad que no muchos piensan antes de tenerlos. “El tiempo que debes dedicarle, ya que muchas veces es otra persona la que prácticamente termina criando a los hijos, saber que puedes suplir sus necesidades y la educación que necesita, no solo a nivel académico, sino como persona: que sea honesto, que no propague el odio, que sea una persona que aporte valores positivos a la sociedad”.
¿Por qué?
Para la psicóloga Madelaine Castro Ríos los motivos por los cuales una persona o una pareja deciden no tener hijos, ya sean propios o adoptados, depende de múltiples factores, “mucho de ellos y lo que mayormente apreciamos en la actualidad tiene que ver con un carácter decisivo y las metas o prioridades que se establecen cada uno”, explica la especialista, y comenta que en la actualidad es tan común la aceptación del esquema social “de que una pareja solo está completa cuando tiene hijos”.
Madelaine Castro Ríos, psicóloga.
“Definitivamente algunos casos pueden estar fundamentados en el hecho de no querer repetir patrones lesivos, que sucedieron en sus propias vidas como hijos o de alguna persona que conozcan y que su historia le resulte incómoda emocionalmente, no querer repetir patrones y experiencias dolorosas, otros factores comunes en la actualidad pueden ser las condiciones laborales, en las cuales un hijo significaría tener que limitar o complicar sus usuales prácticas, el deseo de crecimiento y entrega laboral en las mujeres, situación económica escasa y una actual conciencia moral por no tener hijos que sufran carencias o por querer mantener su estilo de vida sin gatos adicionales, como los que supone el hecho de tener un individuo que depende emocional, moral y económicamente de ellos, querer llevar un estilo de vida que no encaja con las condiciones de tener un hijo (viajes, lujos, tiempo para sí mismo), considerar que no poseen características de conducta de los denominados: instintos paternales, temor de enfrentarse a una responsabilidad mayor”, cataloga Castro Ríos como algunas de las causas más comunes.
Posibles consecuencias
Las explicaciones, críticas y juzgamientos no son los únicos daños colaterales que pueden tener las personas que hayan tomado este camino para sus vidas, las consecuencias pueden llegar a ser más perjudiciales. “Cada individuo varía por su resiliencia, pero sí suelen reportar ciertas afectaciones emocionales transitorias o incomodidades existenciales momentáneas, puesto que llegan a cuestionarse si sus deseos y metas son equivocados, igual que aquellos que se les cuestiona por no tener novios, si tienen novios cuándo es la boda; si son casados, cuándo tendrán los hijos; si tienen un hijo, cuándo tendrán el próximo hijo”, explica Castro Ríos. “Esto es un tema muy de las expectativas de los demás y cuánto se preocupa el individuo por complacer esas expectativas, ser el niño o la niña buena que hace todo como se lo enseñaron, le piden o esperan”.
Postura
Aunque esta postura no es reciente, ya que se ha presentado en países desarrollados desde finales de los años 1970 y 1980, en Latinoamérica se comienza a ver a partir de la década de 1990, “cuando ya hay una acentuación en la baja de la tasa de fecundidad en Panamá, pasa de 3.6 a 2.7 hijos en 2000 y en la actualidad 2.4 con tendencia a la baja”, explica por su lado el sociólogo Eury Baso.
Planificación
“No tener hijos depende ahora de múltiples factores, entre estos, el laboral y el de ingreso. Por otro lado, en el aspecto de salud cada vez aparecen sofisticados métodos de anticoncepción. Esto va limitando el crecimiento de la tasa de fecundidad”, comenta Baso.
Para el sociólogo, los cambios que van sufriendo las sociedades en términos de educación, economía y cultura influyen en las personas al momento de decidir si tener o no hijos. “Las mujeres han pasado de ser amas de casa a trabajadoras técnicas y profesionales, es decir, piensan primero en un empleo que en tener un hijo. Por otro lado, el fenómeno de la rápida urbanización de nuestras ciudades marca un cambio cultural hacia la independencia cada vez mayor de las mujeres, esto denota una diferencia en la unidad familiar, donde el ingreso deja de ser más colectivo como pasaba en el ámbito rural, para volverse más individual”.
Y aunque es una decisión individual o un tema de pareja, a la larga este fenómeno puede traer consecuencias para la sociedad, ya que “en la medida que no se tienen hijos, obviamente no hay personas, y así mismo la sociedad envejece o llega un momento en que no hay crecimiento de la población y se arriesga a que la sociedad desaparezca o una cultura o un país determinado”, explica el sociólogo Bolívar Franco, y añade que además, al no haber nuevos integrantes en la sociedad, “no hay fuerza de trabajo, si no hay personas que muevan el país, entonces tendremos un problema en el futuro, ahora mismo no, pero a futuro puede afectar a la sociedad”, aportando que en este tipo de temas, la planificación familiar es fundamental.
Parte de los gobiernos
Para Eury Baso, el aporte de los gobiernos para aliviar esta situación es “generando políticas públicas que alivien los problemas que encuentran las parejas para construir compromisos matrimoniales o uniones de compromiso para la construcción de la familia. Es decir, mejorar las oportunidades de educación, trabajo digno e ingresos satisfactorios”.
¿Cuándo se debe hablar con la pareja sobre tener hijos?
“Toda pareja exitosa debe estar fundamentada en la buena comunicación, pero una comunicación asertiva en la que ambas partes puedan expresar sus pensamientos”, explica la psicóloga Madelaine Castro Ríos. “La mayoría de las relaciones se inician en la etapa de conocernos, saber al respecto de cada detalle de lo que nos gusta y lo que no, y poder acoplarnos y hasta experimentar nuevas cosas para cada cual (integrarse). La aceptación juega un papel imprescindible (aceptarte como eres y no convertirte en lo que quiero). Por tal razón, lo principal es conocerme a mí mismo, si estoy seguro o segura de que es muy firme mi decisión de ‘no querer tener hijos’ y entonces no tendré ningún problema en manifestarlo a cualquier persona”.
