Desde chica, Beatriz Ledezma, de 19 años, se ha sentido atraída por el arte. “Siempre supe que quería hacer algo en ese ámbito, pero no fue si no hasta finales de mi último año de secundaria que me di cuenta de que quería hacer cine”, recuerda quien se graduó de Ciencias y Letras en 2015.
“El cine es una forma de expresión muy interesante porque es inherentemente colectivo. Al contrario de la mayoría de las artes, el cine requiere que converjan las ideas de muchos individuos. Al final, la idea que expresa la cinta no es exactamente igual a la original, porque todos los artistas que participan -desde el guionista hasta el montajista-, ponen parte de sí mismos para crear. Me encanta eso, porque significa poder compartir una pasión con muchos otros y ver cómo evoluciona un concepto poco a poco”, indica esta chica que adora el ritmo lento e íntimo del cine de autor francés, en particular le gustan las películas del realizador Jean-Pierre Jeune (Amelie).
FORMACIÓN
Beatriz Ledezma participó del Diplomado Internacional de Cine. Lo define como un espacio formativo “intensivo que duró tres meses, y como propósito tenía el crear dos cortometrajes. Lo dimos en la Alianza Francesa e íbamos a las clases los fines de semana”.
La filmación de Aves de papel, que Ledezma dirigió, duró dos días durante octubre de 2016. “Una vez decidimos los rubros de cada compañero, empezó la preproducción”, indica.
El equipo estaba integrado por los estudiantes de este diplomado. “Siendo la edad libre en este curso, variaba bastante. La mayoría éramos muy novatos en nuestros rubros, con excepción de un par que tenían experiencia laboral previa. El más joven tenía 14, y el mayor tenía 40 años. Sin embargo, la mayoría tenía unos 20 años”.
TRAMA
Aves de papel, un guion de Crystal Olarte, narra la historia de Daniel y Belén, quienes son mejores amigos aun siendo cada uno de ellos muy diferentes entre sí.
“Llegan un punto de sus vidas donde estas diferencias causan algo de fricción entre ellos, pero logran resolver asuntos pendientes entre los dos utilizando cartas en la forma de aves de papel para comunicarse”, explica Beatriz, quien es social media manager en una agencia de viajes.
Aves de papel es un drama de corte fantástico. “Ambos géneros están bastante nivelados. Lo fantástico no es algo descabellado, se integra bastante bien a los sucesos de la historia”.
“Se rodó en 48 horas reloj. Fue un desafío. Fue difícil y muy cansado, pero nos enseñó a administrar nuestro tiempo. Se filmó en el Casco Antiguo y El Cangrejo”, señala Ledezma, quien gestiona una ayuda económica para formarse en cine en Canadá a través del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos.
El equipo de producción de Aves de papel estaba integrado por 13 personas. “Como era un grupo tan pequeño, algunos hacían dos trabajos. La guionista Crystal también era la foquista y el utilero Luis McGuiness también fue el montajista”.





