Hay quién dice que la ambición es un componente clave para lograr lo que uno quiere en la vida. Sin embargo, la ambición parece haber sido la perdición para la familia Gucci, y ese sentimiento es ampliamente representado por Patrizia Reggiani (Lady Gaga), la esposa de Maurizio Gucci (Adam Driver), quien con sus métodos —la manipulación y la mentira— logra que las cosas en la marca Gucci giren a su favor.
La película House of Gucci cuenta cómo esta dinastía —también conformada por Rodolfo Gucci (Jeremy Irons), Aldo Gucci (Al Pacino) y Paolo Gucci (Jared Leto)— empieza una caída vertiginosa debido a un cúmulo de desaciertos que tiene, como resultado de la crisis por la que pasó la que hoy en día es una de las marcas de moda más famosas de todo el mundo, con un valor actual de $22.6 billones, de acuerdo con la revista Forbes.
Los engaños de Patrizia Reggiani hacen que poco a poco, y a través de los años, la familia se envuelva en una espiral de traiciones y venganzas que terminarán por destruir una de las cosas que por años caracterizó a esa marca, su unidad y su sentido de familia en todo lo que hacían con aquella marca.

Reggiani está decidida a quitar a todo aquel que le estorbe en el camino, ya sea el empresario Domenico De Sole (Jack Huston) —hombre de confianza para la familia Gucci— o a la que se convertiría eventualmente en la próxima pareja de Maurizio Gucci, Paola Franchi (Camille Cottin).
Al ver el recuento de los daños que las intrigas de Reggiani causaron en la empresa —al tiempo que ella se ponía irritable cuando no se hacían las cosas cómo ella quería que se hicieran—, Maurizio Gucci, hastiado del comportamiento de su esposa, decide iniciar una relación con Franchi y dejar para siempre a Patrizia.
Esto desata la ira en ella, ya que, a pesar de que Maurizio se comprometió a no dejarlas a ella ni a la hija que ellos tienen en común, Alessandra, desamparadas, ahora Patrizia está decidida a reclamar lo que considera que es suyo.
Finalmente, ella llega al punto de contratar a dos sicarios para que lleven a cabo el asesinato de su ahora exmarido, un plan que urdió junto a su confidente en los últimos años, la clarividente Giuseppina Auriemma (Salma Hayek).
La justicia italiana condenó en 1997, a 29 años de prisión, a Patrizia Reggiani, por el crimen cometido contra su exmarido. La corte de apelaciones de Milán redujo su sentencia a 26 años, pero, al final, salió de prisión en 2016, tras cumplir una pena de 18 años. ¿La razón? su buena conducta.


