La cantante Idania Dowman, quien forma parte de la lista de estrellas —nacionales e internacionales— invitadas con motivo de la décimo novena edición del Festival de Jazz de Panamá, conversó con La Prensa en un tono cálido y distendido, en una entrevista que repasa aspectos de su carrera artística, así como su perspectiva sobre la necesidad de estudiar la variada historia musical del país.
La conversación con la conocida como Dama del jazz —que se desarrolló horas antes del concierto ofrecido en la noche del martes 11 de enero en el Ateneo de la Ciudad del Saber— inició con una sensación de optimismo por parte de la artista quien, afirma, siempre procura dar lo mejor de ella para su público.
Las mujeres del jazz en Panamá
La intérprete Idania Dowman reivindicó la difusión de la historia musical panameña que, a su juicio, es rica y variada. Además, destacó que las figuras femeninas del jazz en la época se hacían sentir en cada una de sus presentaciones, en lucha y protesta tanto por el machismo como los obstáculos que tenían que enfrentar para hacer una carrera dentro de la industria musical.
“Para mí cada presentación es una fiesta en la que voy a tener invitados a los cuales les tengo que dar lo mejor. Nos vamos a divertir todos juntos. Así me siento”, expresó.
Dowman aseguró que la música la tiene en las venas, ya que viene de una familia de músicos. Sus padres, el cantante de calypso Lord Byron, y Erenia Méndez de Dowman, le inculcaron ese amor por la música, que se convirtió en una vocación.
“En mi casa, siempre había música”, dijo Dowman, al tiempo que rememoró cómo su familia se reunía para cantar juntos todos los domingos.
No obstante, no es hasta su adolescencia cuando contempla la posibilidad de forjarse una carrera como intérprete. El primer mentor que tuvo en esa carrera hacia el éxito fue su padre, quien la aconsejó y la acompañó en ese recorrido.
Respeto al prójimo
Las experiencias que se acumulan después de formar parte —por más de diez años— del que fue su primer grupo de planta, Jazz Effects de Panamá, y compartir el escenario con grandes artistas, como Vitín Paz, Víctor Boa, Alberto Phillips, Los Beachers, Danilo Pérez y Omar Alfanno, entre otros, son muchas.
Una de ellas es cuando la célebre cantante estadounidense Gloria Gaynor realizó un concierto —en junio de 2015—, y Dowman fue la artista telonera. En ese momento, ella se enfrentó a una disyuntiva, ya que el público le pidió que cantase uno de los éxitos más famosos del repertorio de Gaynor, I Will Survive, ese tema musical que simboliza cuántas veces las personas se caen y se levantan en la vida.
“¡Decía que no! Decía que yo no puedo cantarla hoy. La dueña de la canción está aquí y yo soy la invitada”, comentó riéndose.
Ella decidió tomar esa decisión por respeto a Gaynor, un valor que siempre agradecerá a sus padres habérselo inculcado. “Soy mucho de la ética profesional. Trato mucho de eso (...) Cuando tú respetas a tus colegas, ayudas a que el arte camine”, dijo.
Posteriormente, le hizo saber a Gaynor su admiración por un tema musical que trascendió generaciones. “Hizo una sonrisa reconfortante”, recordó.
Rescatando la memoria
Dowman se siente honrada cuando la nombran como ‘La Dama del Jazz’ porque “entré en la historia de la música, del jazz, y de todo lo demás, suplantando a una diva, la cantante Bárbara Wilson, quien marcó grandemente la corriente del jazz”.
La historia de ella y otras damas panameñas del jazz que fueron exitosas en el exterior pero cuyas historias no han sido ampliamente conocidas, ya que se situaron en una época en la que no se podían hacer grabaciones per se ni pudieron quedar grandes vestigios sobre ellas, si no que su trayectoria se difundió en el boca a boca, así como en unas pocas publicaciones escritas. Y, sobre todo, incursionaron en una época en la que el machismo estaba presente en todas las industrias, y la del espectáculo no escapó a ello. Algunas de ellas son la cantante de jazz, boleros y calypso Victoria Green y la intérprete Betty Williamson.
Sus conocimientos sobre las mujeres panameñas que más destacaron en la historia del jazz las impartió en una clínica del festival, denominada Panameñas en la Música de Panamá.
“Llenar los zapatos de ellas es inmenso. Soy fanática de todas ellas. Hago lo que sé hacer a mi manera porque no creo en la imitación. En imitar no honras a nadie, en la interpretación sí. A mi manera muy particular, llevo la bandera de esas damas con mucho honor, dulzura, orgullo y respeto”, aseguró.

