El impacto familiar y social

Los costos que se generan por falta de inclusión y educación de las niñas son cuantiosos e impactan a todos.

En América Latina, el embarazo precoz, la violencia por causa del sexo, la deficiencia en la salud y nutrición, la falta de las bases de la educación temprana y la carga del trabajo doméstico y del cuidado a otros niños son obstáculos para que las niñas terminen la escuela, indica Matthew Carlson, director adjunto del Programa/Plan- oficina regional para las Américas.

+info

El impacto familiar y social

Según Carlson, se dice que la educación de las niñas es la solución a la pobreza, pero las barreras a la educación de las niñas, especialmente en la adolescencia, no son priorizadas.

Advierte que de no atenderse las necesidades de este sector de la población, “perdemos todos”.

Un informe de Plan de 2008 calculaba que el costo económico para 65 países de mediano ingreso y transicionales, por no educar a las niñas en el mismo nivel que a los niños, llega a la cifra de 92 mil millones de dólares cada año.

Se añade que “una niña con educación reinvierte en su familia” y, al respecto, Carlson sustenta que estudios dicen que un año adicional de educación secundaria aumenta ingresos potenciales de una niña de 15% a 25%.

Por ello, “las niñas deben salir de la escuela con habilidades para la vida que contribuyan a traer igualdad al hogar, al trabajo y a los procesos públicos de toma de decisiones”, puntualiza.

REALIDAD ISTMEÑA

Melissa Wong Sagel, directora de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, observa que las políticas públicas y el sistema educativo no marcan diferencias entre un niño y una niña.

Sin embargo, por razones culturales en grupos minoritarios, afrodescendientes, en poblaciones originarias y por situaciones de pobreza y pobreza extrema, “las niñas son altamente vulnerables a ser excluidas, a no tener acceso a la educación y a la cultura”, acota.

Las cifras de las niñas de 0 a 14 años de edad en Panamá (Censo 2010) ascienden a un estimado de 500 mil 306, lo cual representa el 28.9% del total de mujeres y el 14.2% de la población total del país, detalla la socióloga Lesbia Arrocha.

No obstante, “consideramos que las niñas que viven en Panamá son afectadas por las condiciones de desigualdad social, económica y geográfica de un país en vías de desarrollo, donde las políticas sociales no son efectivas para impactar en el mejoramiento de la calidad de vida”, puntualiza.

LAS diferencias

En otro aspecto, según Arrocha, hay marcadas diferencias entre niños y niñas en cuanto a valores actitudinales, que forman el carácter y la personalidad del individuo debido al trato desigual en la crianza en el seno familiar y en la formación en el sistema escolar. “En la socialización y en la enseñanza imperan los roles tradicionales apegados a las costumbres socioculturales, como la niña para los quehaceres del hogar y las listas separadas por sexo en las escuelas”, cita la socióloga como ejemplos.

Agrega que aunque tanto el niño como la niña forman parte de grupos sociales vulnerables, la niña por formación “suele ser más sumisa y tolerante, dado que se le inhibe la rebeldía y la crítica para plantear sus problemas y manifestar sus emociones en cuanto a temas tradicionales que no sean los abordados por las mujeres”.

Dado que por el contenido de la enseñanza en valores –aspectos cognoscitivos– son diferentes entre niños y niñas, “esto produce que por su naturaleza enfrenten situaciones y realidades diferentes cuando son las mismas”, sustenta.

Estos juicios y prejuicios prevalecen de la niñez a la juventud, y si no existe un crecimiento cualitativo, se extiende a la edad adulta. “De allí el abuso, la explotación y la violencia hacia la mujer, quien ha sido invisible por largos siglos de nuestra historia”, enfatiza.

En esta situación se excluye a la mujer de espacios y debates que tengan que ver con situaciones de la comunidad, la escuela, el ambiente y ciertos tipos de actividades consideradas masculinas, concluye Arrocha.

RECOMENDACIONES

La familia y el Estado deben propiciar elementos del saber y de la convivencia social, que permitan un desarrollo más integral de los seres humanos en crecimiento.

Promover en la familia mayor actividad para mantener la unidad entre los miembros del clan, ya sean excursiones, conversaciones, visitas a familiares y juegos.

El Estado debe formular políticas públicas que promocionen los derechos de los niños y la inclusión social, así como crear los espacios para las manifestaciones creativas de la niñez.

Crear y fortalecer las escuelas para padres como mecanismo de cambio, actitudinal y de conocimiento frente a la crianza de las niñas.

Fortalecer la educación y la orientación sexual de los niños con base en los conceptos de autoestima y valores.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Registro del Cepanim inicia este mes y los pagos serán desde julio de 2026. Leer más
  • De la crisis a la esperanza: el rescate del marañón panameño en el Arco Seco. Leer más
  • Mides detecta más de 8 mil beneficiarios con autos, taxis y buses en programas sociales. Leer más
  • Pago de Cepanim 2026: así será el registro obligatorio para cobrar en junio. Leer más
  • Lotería Nacional: cambios en el sorteo del domingo 5 de abril por Semana Santa. Leer más
  • El Estado pagó medio millón para el Clásico, pero la Fedebeis se quedó con el premio. Leer más
  • El gasoducto del Canal de Panamá: La decisión correcta es la menos riesgosa. Leer más