El 28 de noviembre de 1821, Panamá declara su Independencia de España. Con una población de unos pocos miles de personas y fuerte militar español, es uno de los últimos países en emanciparse. Antes de la comunicación oficial, la hazaña es del conocimiento del Libertador Bolívar.
“No me es posible expresar el sentimiento de gozo y admiración que he experimentado al saber que Panamá, el centro del Universo, es regenerado por sí mismo, y libre por su propia virtud”, escribió Bolívar, uno de los políticos más prestigiosos del mundo. La carta fue dirigida al coronel José de Fábrega, Gobernador Comandante General de la Provincia de Panamá,
La comunicación está fechada el 1 de febrero de 1822, en el Cuartel de Popayán, municipio colombiano del departamento del Cauca.
El Libertador no guarda elogios sobre la decisión soberana de nuestros antepasados: “El Acta de Independencia de Panamá es el monumento más glorioso que puede ofrecer a la historia ninguna provincia americana. Todo está allí consultado: justicia, generosidad, política e interés general”.
Prosigue: “Trasmita Vuestra Señoría a esos beneméritos colombianos el tributo de mi entusiasmo por su acendrado patriotismo y verdadero desprendimiento. Sin duda una parte del ejército de Colombia, a las órdenes del señor coronel Carreño, debe haber asegurado ya la suerte de ese precioso emporio del comercio y de las relaciones del mundo”, remarca.
Expresa su gratitud a los independentistas y su ingreso al proyecto integrador que él comandaba: “Repito a Vuestra Señoría las expresiones de verdadera gratitud, con que he aceptado en nombre de Colombia los servicios que Vuestra Señoría y ese pueblo generoso le acaban de prestar para completar así el ámbito que la Providencia y la naturaleza habían señalado a nuestra inmensa república”. Firmado Bolívar.
Desde la Carta de Jamaica, de 1815, el Libertador había otorgado, en sus anhelos, esa función de centro del Universo a Panamá. En un análisis de la situación continental, menciona a Panamá –territorio pequeño, población pequeña, pero con inigualable posición geográfica- con esa responsabilidad geopolítica planetaria y de sede de su proyecto integrador.
La Carta de Jamaica, la carta de congratulación por la independencia, la nota circular de convocatoria del Congreso Anfictiónico…Panamá protagonista. En 1824, el Libertador, presidente de Colombia y Jefe Supremo del Perú, convoca al congreso, en carta circular, del 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la Batalla de Ayacucho. Invita a las Repúblicas de Colombia (Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), Perú, América Central, México, las Provincias Unidas de Buenos Aires, Chile y Brasil. Los tres últimos no asistieron al congreso inaugurado el 22 de junio de 1826 y que duró en Panamá tres semanas. Después se trasladó a México.
La hazaña de ese 28 de noviembre, jueves, completó una serie de protestas empezadas el 10 ese mes, 18 días antes, en la Villa de Los Santos.
Mi país, qué bello es mi país. El vocablo ‘país’ deriva del ‘pagus’, latino. Se casa el ‘pago’ con el adjetivo determinado ‘este’ para deshacer la pertenencia y afecto con esa tierra en la que se ha nacido. ‘Este país’ puede ser Ticolandia, Nicaragua o Medellín. Alguien admite que no quiere ensuciarse con tanto truhan, sobre todo en la industria politiquera. Panamá, nuestro Panamá, incluso con mafiosos y malandros, que se burlan del sistema republicano nacido aquel jueves 28.
El autor es docente, periodista y filólogo
