Una exhibición virtual de fotografías, con historias inspiracionales de siete mujeres con diferentes discapacidades y condiciones, nos enseña ese lado de la belleza que está fuera de lo subjetivo.
La muestra, denominada Bold Beauty Project, estará disponible del 3 al 10 de diciembre y busca aumentar la conciencia de los demás sobre las diferentes discapacidades que existen, así como resaltar la verdadera belleza del ser humano y contribuir a la construcción de una sociedad inclusiva con aquellas personas que tengan discapacidades y condiciones.
La directora de la empresa de Responsabilidad Social Empresarial Impacta, Sabrina Naimark, dijo que la iniciativa surgió el año pasado con el fin de realizar un proyecto que empodere a las personas con discapacidades y condiciones a través de la fotografía.
“Si hay algo que me motiva muchísimo es brindar la mayor cantidad de oportunidades a las personas con discapacidades para que se sientan iguales que los demás. El proyecto busca transformar la discapacidad en belleza. Me pareció que la génesis del proyecto, originalmente de Estados Unidos, nos enseña muy bien que como seres humanos tenemos que tratarnos como humanos y no por lo que vemos”, expresó.
“ Si hay algo que me motiva muchísimo es brindar la mayor cantidad de oportunidades a las personas con discapacidades para que se sientan iguales que los demás. El proyecto busca transformar la discapacidad en belleza”.
Sabrina Naimark, directora de la empresa de Responsabilidad Social Empresarial Impacta .
Con ese concepto, Naimark dijo que este proyecto le enseñó que la belleza responde a miedos, metas, retos, pasiones, talentos y experiencias de vida que van más allá de los cánones superficiales.
La presidenta de Impacta apuntó que las historias personales que se pueden ver en el proyecto hacen que las participantes sean las modelos de sus propias vidas.
En la edición del año pasado, las 10 participantes fueron retratadas por un fotógrafo particular, quienes expusieron la belleza de acuerdo con la visión de cada modelo, lo que lo hizo un proyecto 100% personal.
Este año, como consecuencia de la pandemia del nuevo coronavirus, los organizadores decidieron repetir la metodología, aunque con siete mujeres, cada una con una historia que contar.
Yaredi del Carmen Anderson, Nataly Posso, Esmeralda Medina, Rosaura Villareal, Daniella Torrijos, Lola Khon y Yisel Rodríguez son las que participarán en esta ocasión.
Una historia, una vida
Yisel Rodríguez contó a este diario cómo fue su participación en el proyecto y cómo logró salir adelante. Rodríguez sufre de vitiligo desde los 18 años, edad cuando empezó a notar distintas manchas por todo su cuerpo.
“Cuando me diagnosticaron la enfermedad fue sumamente difícil, porque es algo que no tiene cura y es progresivo, entre otras cosas, y se me vino el mundo abajo. Entré en un estado profundo de depresión, porque yo me imaginaba que no podía desarrollar mi carrera de fonoaudióloga, que consiste en trabajar con niños. Creía que eso no era posible y que los niños me iban a percibir como un monstruo”, contó.
Un día, trabajando en un hospital, un paciente suyo notó una mancha en su piel, mínima, de dos colores, y ella no supo reaccionar. Desde entonces comenzó a ver la vida desde una perspectiva distinta, lo cual, reconoce, fue un catalizador para empezar a aceptarse a sí misma.
“Si bien al principio fue difícil ese proceso, hoy en día acepto mi vitiligo, lo abrazo. Yo digo que mis manchas tienen libertad de expresión. Te decoloran en un lado y te pigmentan del otro, por lo que ya no tengo ese estrés de que si va a crecer o lo otro. Actualmente, lo que me toca lidiar es con las miradas de la gente al estar en un lugar público”, agregó.
En cambio, los niños con los que trabaja aprenden de ella cómo querer y respetar a las personas con diferentes condiciones, para así evitar que mirar con prejuicios a las personas que son distintas.
Rodríguez llegó al proyecto cuando Neimark la llamó para preguntarle si quería participar de la sesión fotográfica.
“Al principio, no quería ser parte del proyecto, porque yo le decía a Sabrina que mi condición no entra en la discapacidad. No porque me sentía ofendida. Yo tengo tanto respeto por las personas discapacitadas, que me parecía una falta de respeto entrar en un grupo tan selecto y complejo”, explicó.
Neimark entró en conversaciones con los fundadores de la iniciativa en Estados Unidos para ver si se podía abrir el compás a las condiciones especiales. “Quería poner el ejemplo de las luchas que yo tuve, y exponer aquellas viviencias que me ayudaron a salir adelante”, dijo.
