La comunidad internacional afronta esta semana en la COP25 de Madrid el reto de intensificar la respuesta al cambio climático, pero por ahora las señales no invitan al optimismo, pese a la creciente presión social.
El grito de la juventud mundial, cada vez más movilizada, volvió a resonar este lunes en la Conferencia de la ONU sobre el Clima.
Emisiones de CO2
Las emisiones de CO2 progresaron 0.6% en 2019 en el mundo, según el balance anual del Global Carbon Project.
El dato contrasta con lo que según la ONU habría que hacer a partir de 2020 para lograr el objetivo de +1.5 ºC: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de 7.6 % anual hasta 2030.
Greta Thunberg, emblema de la lucha contra el cambio climático, atrajo nuevamente en masa a los periodistas, pero Thunberg, aprovechó para dar voz a otros jóvenes de países golpeados por el cambio climático.
Pero por ahora ninguno de los países más contaminantes dio un paso al frente para elevar sus ambiciones de reducción de emisiones, es decir, China, India, y ni siquiera la Unión Europea, al frente de la iniciativa climática desde que Estados Unidos anunció su retirada del Acuerdo de París.
“La parálisis de los gobiernos es preocupante. Y va en aumento”, afirmó Jennifer Morgan, directora de Greenpeace International.
Otros observadores estimaron que la UE debe marcar el camino.
“La UE es el actor clave ahora. Es el único bloque suficientemente grande para hacer avanzar las cosas junto a los grandes países emisores en desarrollo”, dijo Alden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados.
Tras varios días de negociaciones a nivel técnico, hoy arrancará la ronda de negociaciones políticas que alumbrará el acuerdo final.
“Esperamos un movimiento profundo de parte de la mayoría de países del G20 que representa tres cuartas partes de las emisiones mundiales”, dijo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
La COP24 fue clave para acordar las reglas de aplicación del Acuerdo de París, que prevé limitar el calentamiento a menos de +2 ºC e idealmente a +1,5 ºC, la cita de Madrid se considera de transición, antes de la de Glasgow en 2020, año en que los países firmantes se comprometieron a revisar sus ambiciones.
