Las restricciones producto de la pandemia, son un martirio para los profesionales de las artes. Especialmente en una disciplina como la danza. El distanciamiento social, el reducido número de personas que pueden estar en un salón de ensayos y los escenarios cerrados indefinidamente. Todo se reduce a danzar en el encierro.
Melissa Gaona, integrante del Ballet Nacional de Panamá, lleva casi cuatro meses danzando en las dimensiones de su hogar. No es lo óptimo, reconoce, pero no imposible, consciente de que no queda otra alternativa. “Para practicar el ballet se necesita libertad, espacio para realizar los desplazamientos, en un piso adecuado. Las condiciones son muy importantes”, comparte la bailarina de 25 años.

Su rutina es la de muchos profesionales del arte del movimiento, durante este tiempo de pandemia: ensayos individuales usando las herramientas disponibles en casa, grupales a través de las pantallas de computadoras y celulares y, en ocasiones, presentaciones a distancia, transmitidas por redes sociales.
En su caso, como integrante del Ballet Nacional de Panamá, Gaona se prepara a diario para las prácticas en aras de mejorar la técnica, fortalecer la preparación física y ensayar coreografías. “No hemos parado desde que empezó el confinamiento; en la danza, el cuerpo es la herramienta y hay que mantenerlo en forma para estar listo cuando llegue el momento de volver a los escenarios”, apunta la bailarina que se ha presentado en escenarios de Ecuador, Estados Unidos, Costa Rica, México, Colombia, Cuba y China y que ha desempeñado roles de bailarina principal en montajes clásicos como El Cascanueces, Coppélia, Don Quijote, La Péri, El lago de los cisnes, Diana & Acteon, Giselle, La bella durmiente,entre otros.

Iniciativas
Durante los meses de pandemia, distintas compañías de danza del país han ofrecido presentaciones virtuales para mantener el contacto con su público.
Profesionales de la danza en Panamá
El coronavirus ha afectado en Panamá a unas 100 academias de danza, 300 maestros de este arte y más de 400 bailarines, de acuerdo con el Sindicato de Artistas de la Danza en Panamá (Sadanpa). Hablamos de un arte que ha elevado su formación al contar con carreras a nivel de licenciatura y maestría en el país, destaca Julia Olivella, secretaria general de Sadanpa.
Un caso reciente fue Sueños, estrenada durante el Día Mundial del Refugiado, por iniciativa de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur) y el Programa Enlaces de la Fundación Espacio Creativo. La pieza de danza contemporánea sobre desplazamientos forzados fue creada en Panamá y se puede apreciar en el canal de YouTube de Acnur.
En tanto, a inicio de junio la compañía Gramo Danse presentó SAL, un cortometraje “con gramos de danza” y un posterior conversatorio con sus realizadores, a través de Zoom.
Mientras que los responsables del Prisma Festival Internacional de Danza Contemporánea, han compartido desde el inicio de la crisis sanitaria, una serie de piezas en la página de internet toula.de/online-programm.
