Desde la jubilada italiana que alinea cuidadosamente vasos de agua para mantenerse hidratada hasta un compositor británico que dirige una orquesta virtual, el confinamiento en Europa resulta una curiosa mezcla de rutina e imaginación.
Se trata más que nada de gestos de esperanza. Cientos de millones de ciudadanos europeos han tenido que cambiar radicalmente su vida cotidiana. Desde que los gobiernos han obligado a quedarse en casa para luchar contra la pandemia del coronavirus, algunas personas han optado por organizar aperitivos virtuales con amigos gracias a videollamadas o dedican momentos a conversar con sus vecinos desde el balcón.
Medidas estrictas
Francia ha adoptado medidas de contención similares a las vigentes en Italia y España, aunque se permite la actividad física en los alrededores del hogar. Los infractores se enfrentan a una multa de 135 euros (unos 144 dólares).
En general, las personas han decidido multiplicar sus contactos con el mundo exterior y combatir así el aburrimiento que genera el aislamiento.
Carla Basagni, una artista jubilada de 86 años que vive sola en el barrio romano de Trastevere, ha organizado una pequeña rutina para su reclusión diaria. “Como no puedo salir, hago gimnasia en casa. Bebo al menos cinco veces al día, por eso tengo cinco vasos de agua alineados en mi cocina. ¡Así que estoy segura de que no lo olvidaré!”, contó.
Para salir de casa, los italianos deben presentar una propia “certificación”, en la que se declara de que se trata de un desplazamiento justificado por una razón profesional, compra de alimentos o una razón convincente, como un examen médico. Si se viola, corren el riesgo de una condena a tres meses de prisión o multa de 206 euros.
A Paula Pérez, estudiante de medicina de segundo año, le conmovió mucho la primera vez que escuchó los aplausos en homenaje al personal de salud. Esta madrileña de 19 años permanece encerrada en su departamento con su madre.
Las dos mujeres cumplen cada noche el mismo ritual: a las 8:00 p.m., después del aplauso, conversa con las vecinas de una ventana a otra.
“El vecino de arriba trabaja en un hospital y nos informa sobre lo que está sucediendo allí”, contó Paula.
Los españoles se encuentran en estricto confinamiento y no se les permite salir de sus hogares excepto para ir a trabajar, en caso de que no pueden hacerlo desde casa, comprar medicamentos o alimentos y sacar brevemente al perro.
En tanto, Ben Morales Frost, es un compositor que vive en el sureste de Londres y aprovecha la cuarentena para llevar a cabo una iniciativa musical llamada “orquesta en encierro”. “Pensé que sería bueno formar una orquesta virtual” para todos los artistas que se han quedado sin trabajo, explicó. Después de recurrir a músicos confinados de todo el mundo, Ben reclutó a más de 500 personas, el equivalente a siete grandes orquestas, para colaborar en una canción que escribió recientemente. Los artistas le enviarán sus videosclips que luego editará a distancia. Un concierto virtual de la orquesta está programado en YouTube para el viernes.
