Limpiar una playa no soluciona el problema de la contaminación marina. Pero sí puede ser un respiro para los ecosistemas costeros. Un alivio que se ha dejado de percibir, debido a las restricciones que imperan desde mediados de marzo, por el estallido de la crisis causada por el nuevo coronavirus.
“¡Es de terror!”, exclama Sandy Watemberg, gerente de proyectos de la fundación Marea Verde, quien ha podido constatar la intensa acumulación de desperdicios en los litorales contiguos a Costa del Este o la cinta costera.
Es evidente el efecto de la ausencia de las recurrentes jornadas de recolección de desechos, que se realizaban, prácticamente, cada fin de semana por iniciativa de diferentes organizaciones no gubernamentales o empresas privadas. “No se hacen jornadas masivas, con cientos de voluntarios, desde marzo y las costas, manglares y playas parecen un vertedero”, comparte.

Cifras del daño
En promedio, cada limpieza mensual convocada por el grupo Movimiento MiMar, terminaba con cientos de bolsas repletas de basura. Fueron, por ejemplo, seis toneladas recolectadas en dos horas en Juan Díaz o 16 toneladas en Panamá Viejo, en menos de cuatro horas, detalla Serena Vamvas, directora del colectivo ambiental. “La cantidad de basura que llega a nuestras playas es impresionante”, resalta.
En el caso de Marea Verde, han contabilizado 150 mil bolsas de basura en recolecciones en costas desde 2017 y 95 toneladas retenidas y retiradas del río Matías Hernández desde febrero de 2019, gracias al sistema BoB.
El foam y los plásticos son los desperdicios más reincidentes. Ahora, en plena pandemia por el coronavirus, se puede apreciar entre la inmundicia las mascarillas, guantes y envases de detergentes de limpieza, productos de alto consumo en los recientes meses.

Un estudio aplicado en las costas de Colombia y expuesto recientemente durante un seminario web de fundación Marviva sobre contaminación por plásticos, mostró que casi el 60% de los plásticos que terminan en los litorales tienen a la actividad turística y de recreación como fuentes. Hablamos de bolsas, botellas, carrizos, cubiertos, vasos, platos, zapatos, sandalias, ropa, juguetes, artículos de fiestas y múltiples envases.
Otros estudios científicos indican que en cada litro de agua marina superficial se pueden encontrar, en promedio, 8 mil 300 partículas de microplástico y en cada metro cuadrado de playa y costa hay otros mil 300 fragmentos, según el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de Colombia, que desarrolló el análisis en 38 puntos del Pacífico y Caribe de la región.

