El museo de arte M+ en Hong Kong, con un coste multimillonario, abrió ayer sin una serie emblemática de obras del artista disidente chino Ai Weiwei, señal de las dudas sobre la libertad de creación y la censura en la ciudad.
El propósito de este espacio de 65 mil metros cuadrados, ubicado frente a la bahía de Hong Kong, es competir con los grandes museos de arte contemporáneo occidentales como la Tate Modern de Londres o el MoMA de Nueva York.
Para ello se ha hecho con una gran colección de obras de los siglos XX y XXI procedentes de Asia, así como de la colección privada del suizo Uli Sigg, con 1,500 piezas chinas del periodo 1972-2012.
No obstante, una de las piezas más reconocidas de la colección se encontraba en los almacenes cuando el jueves los altos responsables de esta ciudad teóricamente semiautónoma y del gobierno chino cortaron la cinta inaugural. Se trata de la serie fotográfica Estudio de perspectiva, en la que el artista Ai Weiwei se fotografía enseña su dedo mayor de manera insultante ante instituciones de todo el mundo: la Casa Blanca, el Reichstag de Berlín y, también, la plaza Tiananmén de Pekín.
“La expresión artística no se sitúa por encima de la ley”, advirtió Henry Tang, encargado del parque cultural donde se ubica el museo.
“No mostraremos las fotos del dedo mayor en alto, pero mostraremos otras obras de Ai Weiwei”, dijo a la prensa.
Meses atrás, los responsables políticos de Hong Kong, alineados con las autoridades de Pekín, estimaron que la foto en la plaza Tiananmén constituía “una amenaza para la seguridad nacional”. Sigg, que había donado esa serie fotográfica, publicó una carta abierta afirmando que “hay una concepción diferente en gran parte de China y, sin lugar a dudas, de una parte de la sociedad de Hong Kong, de lo que es el arte contemporáneo”.

