LITERATURA

La literatura infantil como un juego

Eyra Harbar conversa sobre su libro ‘Cuentos para el planeta’, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Esther María Osses 2017.

La literatura infantil como un juego
Su obra ‘Cuentos para el planeta’ superó a las otras 20 obras que participaron en este certamen nacional. Cortesía

Para la escritora Eyra Harbar, ser honrada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Esther María Osses 2017, en el género cuento, “significa ser parte de ese proceso de descubrimiento de esa poesía que acompaña el día a día”.

“En este tiempo en el que impera la comunicación digital, la niñez y la juventud requieren mantener un permanente asombro por las pequeñas cosas y el descubrir la maravilla de lo cotidiano”, agrega quien obtuvo la distinción con su obra titulada Cuentos para el planeta, presentado con el seudónimo Caracol.

Aparte de esto, ha trabajado también “la poesía por largo tiempo. A nivel literario, este premio significa para mí la construcción de un puente natural entre ambos géneros”, señala quien ha ganado importantes premios literarios en el pasado, como, por ejemplo el Gustavo Batista Cedeño, 2002; Demetrio Herrera Sevillano, 1996, Esther María Osses, 1995, y el Concurso del Instituto Panameño de Estudios Laborales (IPEL), 2015.

ENNOBLECER

Esta autora, nacida en Bocas del Toro, en el año de 1972, opina que es un acierto que este certamen lleve el nombre de la creadora Esther María Osses, al tratarse de una artista que “rindió tributo al ‘combate y a la esperanza’ de los pueblos latinoamericanos, pero también su poesía se destacó por ser regalada al mundo de las niñas y niños del continente. Basta recordar Niños de Panamá somos el mundo. Nunca será suficiente distinguir y ennoblecer su nombre en favor de esperanza”.

UTILIDAD

En su fallo, el jurado del concurso, integrado por los escritores panameños Lia Chang, Roberto Luzcando y Genaro Villalaz, “escogió unánimemente la obra ganadora por el dominio del desarrollo idiomático; la variedad temática, aprovechando pedagógicamente su utilidad para niñas y niños; el libro también la virtud de una escritura que permite la adaptabilidad para las ilustraciones de las historias y mensajes que contiene”.

DOÑA DORA

Sobre Cuentos para el planeta, que superó a las otras 20 obras que participaron en el certamen, Eyra Harbar destaca que con esta pieza narrativa busca sacar a flote “la magia de la naturaleza que nos rodea y el conflicto con la mano que la destruye. Desde la lluvia hasta la selva son parte de este libro. El libro representa para mí el compromiso con dicha magia para que perdure”.

Cuentos para el planeta recorre los cuatro elementos por la boca de la señora Dora, quien abre y cierra las historias que componen el libro. Cuentos hechos de aire, fuego, tierra y agua son la estructura vital del trabajo”, resalta Eyra Harbar, responsable de títulos como Donde habita el escarabajo, Espejos, Paraíso Quemado y Desertores de alborada.

Esta estructura también funciona como un hilo conductor para los personajes elaborados por Eyra Harbar, quien además es abogada y especialista en género y proyectos. así como en derechos humanos y del medioambiente.

De esta manera, “el Tucán Picoiris revela la relación entre urbanismo, la ciudad y sus habitantes, así otros cuentos se estrechan al proceso que existe entre un libro y el asombro por descubrirlo”.

EL RETO

Sobre cómo presentar sus tramas para un destinatario joven, recuerda que cuentos que hoy se conocen destinados para un lector infantil específico, “originalmente fueron destinadas a público adulto. Creo que es un reto escribir y estructurar una historia para un niño o niña y que el mismo cuento sea que sea de gozo para un joven o una persona adulta. Esto es un todo un desafío”.

Eyra Harbar plantea que el valor de la literatura, en general, “es inconmensurable. Al tratarse de la literatura infantil y juvenil dicho valor se profundiza. Basta recordar en nuestra infancia algunas de las historias que llenaron las tardes con abracadabras y seres capaces de volar o realizar proezas maravillosas”.

PALABRAS

Está convencida de que, más que en otros tiempos, esta clase de literatura hoy día “es una forma que permite acercarse a palabras que parecieran extraviadas, como solidaridad, prójimo, juego o diálogo”.

“Hay una experiencia irrepetible en el encuentro con un libro que nos salva de la ciudad bulliciosa y el desaliento. La literatura infantil y juvenil siempre nos permite jugar, no olvidar palabras valiosas y conservar el soplo de vida”, comenta la vencedora de la segunda versión del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Esther María Osses, auspiciado por la Universidad Especializada de las Américas (Udelas), en el marco de su 20° aniversario, así como por el Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá y la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil.


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