Los clientes llegan al banco y saludan con sonrisas y semblante afable. No hay palabras. Son personas sordas. La cajera les espera y los recibe con un movimiento de manos que reconocen: “Hola”. Y la comunicación fluye a través de múltiples señales y gestos.
La pareja, algo sorprendida, hace su transacción sin problemas y se retira dando las gracias con la respetiva señal.
Poder comunicarse con los clientes con discapacidad auditiva, usando su idioma, ha sido una de las experiencia más enriquecedoras que recuerdan Eucaris Gutiérrez y Azuzena Quintero, dos de las colaboradoras de la Caja de Ahorro que han aprendido recientemente el lenguaje de señas.
Las personas sordas se han mostrado muy complacidas al saber que pueden “conversar” con alguien en el banco y solicitar con facilidad los servicios, cuentan Gutiérrez y Quintero.
La Caja de Ahorro empezó en 2015 con la formación de su personal en lenguaje de señas y ahora cuenta con al menos una persona capacitada en 49 de sus 56 sucursales, detallan Alma Jiménez de Díaz, gerente directiva de gestión humana y Ricardo Morenos, coordinador de gestión social de la Caja de Ahorros. El plan es cubrir todas las sedes del banco en los siguientes meses.
LA DEMANDA
Numerosas instituciones y empresas privadas se han sumado a los cursos de 120 horas que ofrecen la Secretaría Nacional de Discapacidad (Senadis) y el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE).
Es el caso de Copa, Grupo Rey, Riba Smith, Farmacias Arrocha, Varela Hermanos, Loreal, Toledano, Cochez, Melo, Banistmo, Banesco, Banco General, Súper 99, Capital Bank, Nestlé, Centro Médico Paitilla, Cableonda, Dell, diversas universidades o el grupo Sumarse, por el lado de la empresa privada.

Mientras que de las instituciones oficiales están los ministerios de Gobierno, Salud, de Desarrollo Social, Comercio e Industrias, la Caja de Seguro Social, Asamblea Nacional, Policía Nacional, Servicio Nacional Aeronaval, Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, Lotería Nacional de Beneficencia, Banco Hipotecario Nacional, Instituto Nacional de la Mujer, Servicio Nacional de Fronteras, alcaldías y gobernaciones del interior, además de organizaciones sin fines de lucro.
En los cursos de Senadis participan entre 15 y 25 personas, detalla José Townshend, director nacional de promoción y participación ciudadana de Senadis, mientras que las clases del IPHE registran una asistencia que oscila entre las 30 y 25 personas, indica Alba Quintana, de la Asociación Nacional de Sordos de Panamá.
REGLAMENTACIÓN
Una de las modificaciones que hizo recientemente la Ley 15 de 2016 a la Ley 42 de Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad ha propiciado que tantas organizaciones acudan a recibir la formación en lenguaje de señas, apunta Townshend.
Se trata del artículo 29 que señala que “el Estado reconoce la lengua de señas como el lenguaje natural de las personas con discapacidad auditiva” e “impulsará el desarrollo del lenguaje”.
También cita que “el Estado, a través de sus instituciones, tendrá intérpretes en lengua de señas que sirvan como canal de comunicación entre la institución y la persona con discapacidad auditiva”.
Además, en la Asamblea Nacional se encuentra un anteproyecto de ley que busca promover la enseñanza del lenguaje de señas a los familiares, guardianes o representantes de estudiantes con discapacidad auditiva. Actualmente está en agenda para el segundo debate.

