De lo acontecido en los primeros días de enero de 1964, los panameños conocemos el resumen ejecutivo: un grupo de estudiantes del Instituto Nacional marchó pacíficamente a la escuela secundaria de Balboa, ubicada en la que a la sazón era la Zona del Canal, para protestar por el incumplimiento de acuerdos entre Panamá y Estados Unidos relativos al izado de nuestra bandera en dicho centro. Allí se enfrentaron con un grupo de malcarados estudiantes de la Zona decidido a frustrar la patriótica iniciativa.
En el tenso encuentro, la bandera de los institutores se desgarró, lo que desencadenó una serie de violentas confrontaciones que, a su vez, dejaron como dolosa consecuencia muertos, heridos, daños materiales y la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Lo sucedido marcó el “hasta aquí”, a partir del cual los panameños empezaron a exigir, ya no una revisión del tratado Hay-Bunau Varilla, sino un nuevo acuerdo.
Con el tiempo, y dadas las grandiosas consecuencias que aquel día de enero tuvo para el devenir de la patria, los hechos fueron elevados a categoría de gesta y, los involucrados, catapultados a héroes: jóvenes davides enfrentados a un cruel Goliath. Y, todos muy felices, empezamos a disfrutar del honor, la gloria y el feriado.
A finales del año pasado, en vísperas de este, el 58 aniversario de aquel acontecimiento, una profesora-museóloga-periodista puso sobre la mesa testimonios y datos que muestran que lo sucedido es demasiado grande y complejo para caber en una escena plana, estática, en la que están claramente definidos los buenos, nosotros, y los malos, ellos.
Gracias a la juiciosa investigación llevada a cabo, Wendy Tribaldos logra escribir una emocionante y reveladora cronología que inicia días antes del choque y concluye una vez apaciguado este. Ella desafía la simpleza del consabido guion y nos muestra que no todos los supuestos héroes lo son, que en el grupo se coló algún oportunista que pretendió aprovechar la revuelta para saquear, que del lado de los “malos” hubo voces sensatas y respetuosas que llamaban al orden y actuaban para proteger vidas y que, del lado de los “buenos”, no faltaron ni incitadores ni vándalos.
El libro El 9 de enero de 1964: lo que no te contaron, no busca restar brillo a la gesta, ni méritos a los héroes. Al contrario, demuestra lo valientes que fueron algunos de los participantes.
Lo que sí hace es dar matices, profundidad y perspectiva a la imagen que tenemos grabada en la memoria colectiva. Su trabajo ha venido a enriquecer el conjunto de obras literarias producidas en Panamá, porque aporta al estudio objetivo de la historia y lo hace con una agilidad y una claridad que revela las intenciones didácticas propias de su espíritu docente.
Todos —en especial radiocomentaristas, periodistas, profesores y maestros que vayan a referirse al tema ante sus respectivas audiencias— debían leer este libro. Informarse, entender y reflexionar es el único camino para madurar como individuos y como nación. Ya es hora de despojarnos del papel de víctimas y una vez mas levantar la bandera nacional con ánimo comprometido, sereno y constructivo.
Gracias Wendy, por ofrecernos en estos soleados días de verano, este refrescante baño de realidad.



