Ahogados por la crisis económica generada por la pandemia de la Covid-19, dueños de cines y distribuidores de películas decidieron unirse para pedir al Gobierno que les dé una fecha concreta que les permita reanudar las operaciones de las 180 salas que hay en el país país para finales de septiembre.
Esto, con el fin de salvar a una industria que en los últimos seis meses se vio obligada a detenerse al 100% tras la imposibilidad de generar ingresos, creando un impacto socioeconómico sin precedentes.
De acuerdo con datos proporcionados por el gremio de distribuidores y exhibidores de cine panameños, se dejaron de estrenar más de 50 películas en comparación con el año 2019, cuando se vendieron más de 7 millones de entradas, cuyas ganancias se tradujeron en aproximadamente $36 millones.
El sector se calcula sus pérdidas en alrededor de 80% respecto a las cifras el año pasado.
Además, 800 familias vieron afectada su fuente directa de ingresos debido al cierre de los cines, que impactó en su totalidad a 5 mil familias.
La crisis supone un efecto dominó para la industria del cine, ya que la falta de ingresos no solamente afecta a la facturación de las salas de cine, sino a otras industrias, como las de alimentación, tecnología y publicidad, entre otras.
El vocero del gremio de distribuidores y exhibidores de películas, Tony Barclay, explicó que la apertura de este sector está justificada, ya que consideran que “los cines son lugares mucho más seguros que un restaurante, incluso,” si se aplican todas las medidas de bioseguridad exigidas por las autoridades de salud del país.

En ese escenario, consideró que su eventual reapertura debería darse a finales de septiembre.
Barclay puso como ejemplo que varios países, como Estados Unidos y Costa Rica, empezaron a abrir paulatinamente las salas de cine desde hace un mes.
“Estamos siendo uno de los últimos países que tiene una fecha de apertura definida para el sector”, cuestionó.
Escenario
El gremio realizó varios estudios durante la crisis, en los que determinó, por ejemplo, que el 90% del tiempo que invierten las personas al ver una película en un cine lo hace mirando la pantalla y no conversando con alguien.
Las salas de cine se alistaron para aplicar un protocolo común de bioseguridad en todas sus sucursales, que contempla la reducción al 50% del aforo, horarios escalonados de menos tandas de películas para evitar aglomeraciones, además del reforzamiento de la limpieza y el uso de mascarillas por parte del público y los trabajadores.
Barclay considero que los gerentes de los cines tendrán una tarea extraordinaria en asegurar el cumplimiento de las medidas. “Si un cine falla en la aplicación de las medidas, se verían afectados todos”, admitió.
Por otro lado, Barclay solicitó la compra de boletos en línea por parte del público y adelantó que las dulcerías de los cines acordaron un menú reducido, en el que si bien las palomitas de maíz estarán presentes, sólo se podrá pagar mediante tarjeta de crédito.

