Un total de 12 mil 20 niños de entre 0 y 14 años de edad sufrieron lesiones por colisiones de vehículos a motor en Panamá, Costa Rica y Guatemala, de los cuales 431 fallecieron entre 2012 y 2015.
Panamá es el país que arrojó la más alta mortalidad tomando en cuenta la proporción entre el número de fallecidos y el total de la población. Igualmente, Panamá y Guatemala reflejaron la más alta letalidad, midiendo el cociente entre el número de fallecidos por una causa y el número de afectados por esa causa.
En cambio, Costa Rica presentó las tasas más bajas de mortalidad y letalidad, similar al de algunos países europeos. ¿Cuál es la razón de este fenómeno? Un estudio revela que Costa Rica tiene mejores políticas públicas sobre el uso correcto de los sistemas de retención infantil, conocidos como las sillas de seguridad.
El estudio fue hecho por miembros del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, afiliados al Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas, con el objetivo de comprender la magnitud de las muertes por accidentes de tránsito en niños menores de 14 años.
Una responsabilidad de todos
La investigadora Virginia Núñez-Samudio señaló que la existencia de un proyecto de ley que fortalezca la normativa con políticas públicas que generen un impacto directo en la comunidad. En tanto, diferentes sectores sociales como los pediatras pueden ayudar a esta labor preguntándole a los padres del paciente cómo se trasladaron para llegar a la consulta médica.
Los resultados de la investigación fueron publicados el pasado 23 de diciembre en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health.
Los investigadores Virgina Núñez-Samudio e Iván Landires dejaron claro que en Panamá y la región se necesita una legislación robusta sobre los sistemas de retención infantil.
Actualmente el artículo 127 del Reglamento del Tránsito estipula que, por ejemplo, en el caso de los menores de dos años que viajen solos en el asiento trasero del vehículo deberán hacerlo utilizando una silla que garantice su seguridad y que permita su fijación a la misma.
“La legislación en el país sobre esta materia no es clara en relación a otros países europeos como España, donde los niños hasta los 10 o 12 años, dependiendo del país, van en sistemas de retención en el asiento trasero”, dijo Landires.
Dijo que desde 2017 se presentaron dos iniciativas legislativas ante la Asamblea Nacional al respecto, las cuales se fusionaron en una. Como parte de la sustentación de los proyectos se citó un estudio publicado en la revista Traffic Injury Prevention de 2015, referente a los accidentes viales y los niños.

En esta propuesta se establecía que los vehículos que transportaran niños con estatura de 150 centímetros o menos debían tener un sistemas de retención infantil, ya que todos los estudios sobre la materia demuestran que estos sistemas previenen hasta en un 70% las muertes o secuelas graves en caso de accidentes.
“Los niños son más vulnerables cuando van en un automóvil, porque su coeficiente cognitivo no les permite reaccionar adecuadamente ante un accidente como el de un adulto”, expresó Landires.
A pesar de que aquella iniciativa legislativa, la 491, recibió el tercer debate, el proyecto fue vetado en 2018 por el entonces presidente Juan Carlos Varela alegando que algunos de sus artículos no se ajustaban a la realidad de seguridad ciudadana, social y económica. No obstante, el 5 de octubre del año pasado, grupos de la sociedad civil presentaron el anteproyecto de ley 166, que señala todo menor de 12 años que viaje en un vehículo debe usar un sistema de retención acorde con su talla y peso.
Landires y Núñez-Samudio aseguran que la ciencia es un instrumento, no solo para descubrir realidades, sino para proponer soluciones.
