LEYENDA

Sobre un maestro con una relevante producción musical

Sobre un maestro con una relevante producción musical
Sobre un maestro con una relevante producción musical

El músico panameño Emiliano Pardo Tristán opina que Roque Cordero es el compositor nacional de mayor relevancia de la historia republicana de nuestro país, al ser dueño de una producción musical que “no tuvo ninguna rivalidad en nuestro país en el siglo XX”.

Pardo Tristán, quien obtuvo el aparte Orquesta Sinfónica del concurso de composición musical Roque Cordero por 2 danzas latinoamericanas, plantea que el principal aporte de Cordero “fue poner el nombre de Panamá en el panorama universal de la música académica, por medio de una obra sólida y basada en técnicas de composición contemporáneas, sin olvidar su procedencia latinoamericana”.

Aplaude al Instituto Nacional de Cultura (INAC), responsable de este premio, por crear esta iniciativa, sobre todo, “porque a pesar de las limitaciones en su presupuesto, apostó por honrar la memoria de Roque Cordero. Un compositor que en 1966 tuvo que irse con la música a otra parte —como me dijo en una entrevista— por falta de apoyo en su país”.

Cordero, quien estudió con figuras como Ernst Krenek, Dimitri Mitropoulos, Stanley Chapple y Leon Barzin, se trasladó a Estados Unidos, donde fue profesor de composición en la Universidad de Indiana y, desde 1972, fue docente emérito de la Universidad Estatal de Illinois .

De sus piezas, Emiliano Pardo Tristán destaca su Concierto para violín y orquesta, “que tanto me impresionó la primera vez que lo escuché, así como sus Ocho miniaturas, su música de cámara, sus Soliloquios para un solo instrumento, su Sonatina Rítmica para piano y su obra para guitarra”.

“A los compositores nos atendía, estudiaba nuestras obras y nos daba consejos que son difíciles de olvidar cada vez que uno se sienta a trabajar”.


Samuel E. Robles Arias
Músico nacional.

Inolvidable

Samuel E. Robles Arias, quien se quedó con la categoría Coro por Réquiem, por los hijos del cañaveral, califica a Cordero como “un músico enorme. A los compositores nos atendía, estudiaba nuestras obras y nos daba consejos que son difíciles de olvidar cada vez que uno se sienta a trabajar”.

La primera vez que conoció al maestro Roque Cordero, este lo recibió “durante toda una mañana y vio mi obra -eran los tiempos de tinta y papel-. Se llevó copias de las piezas y al mes tenía una carta en el correo, de su puño y letra, en la que me hacía comentarios detallados de mis obras y me exhortaba a continuarlas trabajando. Era desprendido, de carácter fuerte y sobrio, pero al mismo tiempo de un cariño entrañable por su Panamá y por los suyos, a pesar de haber vivido casi una vida fuera de su tierra. Le agradezco profundamente”.

Búsqueda

Luis Carlos Pérez Burgos, vencedor de la categoría Orquesta de Cámara con El torito guapo de La Arena, resalta de Roque Cordero “su búsqueda estética y artística, que abarca desde la música tonal a la atonal, y desde el dodecafonismo al folclore. Siempre sin miedo a mostrar un lenguaje contemporáneo, con grandes bases de conocimientos musicales”.

“Fue un músico que demostró creer en su trabajo y en aportar al desarrollo musical, educativo y cultural de nuestro país, desde Panamá o en el extranjero”, añade Pérez Burgos, director musical, saxofonista y educador.

Pionero

En esa línea va Carlos Alberto Camacho González, quien se alzó con el aparte Solo con la obra Pulsos para clarinetes, y quien pondera que Roque Cordero “fue un pionero de la música dodecafónica en Latinoamérica, siendo un modelo a seguir para todos los compositores latino americanos de la época”.

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