En los casi 9 meses que han transcurrido del año han muerto al menos 26 jaguares en Panamá, apunta un comunicado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
La mayoría de los casos de jaguares eliminados respondían a “represalia por la depredación de ganado vacuno, ovejas y perros”, apuntó Ricardo Moreno, investigador asociado del STRI.
La cifra supera el total registrado en 2015, cuando se conoció la muerte de 23 ejemplares de jaguar.
La información fue recopilada por Moreno, otros investigadores científicos, guías turísticos y ganaderos, y fue presentada durante el XX Congreso de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación, desarrollado en Belice en agosto pasado.
“Tenemos evidencia de que se mataron un mínimo de 230 jaguares en Panamá entre 1989 y 2014”, resumió Moreno, quien estima que “el número real de jaguares abatidos puede ser de dos o tres veces mayor”.
En el estudio nacional Especies Amenazadas y Endémicas (2008) del Ministerio de Ambiente, la panthera onca, nombre científico del jaguar, aparece en la categoría de especie en peligro.
Por ello es que en 2011 el Departamento de Biodiversidad y Vida Silvestre del Ministerio de Ambiente estableció el Plan de Acción para la Conservación del Jaguar.
Mientras que en el resto de la región, la condición del jaguar es de especie casi amenazada, de acuerdo con la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Moreno, líder del proyecto de conservación Yaguará Panamá, opina que la continua expansión de la agricultura, de los proyectos de desarrollo urbano, la minería y represas han limitado las poblaciones de jaguares en el país.

