Un día puede ser Batman o el Hombre Araña, en Navidad es Santa Claus y durante las fiestas patrias un charro: el oncólogo-pediatra Sergio Gallegos acumula 34 disfraces para atender a pequeños agobiados por el cáncer, pero que acuden ilusionados por descubrir un nuevo personaje.
Gallegos, de 46 años, trabaja en el Hospital Juan I. Menchada, de Guadalajara, desde 2007, año en que se estrenó de Santa Claus para dar regalos a los niños.
El pasado martes era un luchador con capa y malla roja, relleno en piernas, muslos y abdomen simulando un físico musculoso y los pies enfundados en llamativas zapatillas color plata.
Los disfraces continuaron ocasionalmente según las celebraciones en México, y para 2014 se volvieron cotidianos para incluir superhéroes, futbolistas y hasta un médico brujo.
“Ya tengo 32 vistos por el público”, relata el doctor al explicar que hay dos esperando a ser estrenados en honor de dos pequeños que han concluido su tratamiento y que quieren conocer a un nuevo personaje.
“Ahorré, los compré y ahí están en el armario, esperando que llegue ese día especial que ese niño lo pidió para ser estrenado”, relata el médico, quien para complementar su papel simula su voz según el personaje.
Para los pacientes y familiares, el pesar de ir a una consulta se ha transformado en ilusión y en un evento que les alegra el día. “Él hace que hasta se nos olvide un ratito el problema que tenemos, la enfermedad”, reconoce sonriente Hilda Rocío Colmenares, mamá de José Manuel, de 16 años, y que es atendido por leucemia.
El mismo Gallegos sobrevivió al cáncer en Estados Unidos y era visitado por voluntarios disfrazados de payasos, que lo inspiraron a cambiar de piel para atender a sus pacientes.

