Una joven generación de estrellas ascendentes de la moda, alarmada por el cambio climático, están diseñando con una nueva conciencia que quiere evitar el consumo excesivo y el derroche.
En la semana de la moda que se celebra estos días en París, jóvenes marcas como la francesa Marine Serre y la alemana Ottolinger muestran otro camino, con colecciones que parten de prendas recicladas.
Así, la moda de Serre, con un estilo deportivo y resueltamente femenino -que incluye prendas llamativas como vestidos confeccionados a partir de colchas-, está calando entre el público.
Sus ventas se quintuplicaron en un año, señal de la creciente demanda por una moda ecológica.
Para su glamurosa ropa futurista y sus prendas callejeras, Ottolinger comparte el principio. “Hay tanta sobreproducción y consumo... esto ya no se puede justificar”, dijo su codirectora artística, Cosima Gadient, tras su desfile en París.
“Para crear algo nuevo, tomamos una prenda y la recortamos o volvemos a confeccionarla”, dijo su socia Christa Bosch.
“Lo hacemos desde que éramos niñas. Con tu camiseta o chaqueta favorita, te das cuenta de que ya no sirve y tratas de hacer algo nuevo con ella”, según Bosch.
También algunas marcas consagradas como las británicas Stella McCartney y Vivienne Westwood apuestan desde hace años por una conciencia ecológica.
McCartney presentó ayer una colección muy centrada en el upcycling, que consiste en hacer de tejidos reciclados prendas de calidad, como un vestido hecho con viejas camisetas o un abrigo de “cuero vegetariano”, es decir, sintético.









