La actual modelo favorita de la diseñadora Diane von Furstenberg es alta, como es de esperarse. De hecho mide más de 30 metros, y aunque con sus 225 toneladas no cabe exactamente en un vestido cruzado de DVF, sí tiene algunos accesorios emblemáticos: una tableta y, lo más importante, una antorcha.
El proyecto más reciente de von Furstenberg —parte de una redirección de su energía desde que entregó las riendas creativas de su compañía— es la Estatua de la Libertad.
Más específicamente, un nuevo museo para satisfacer las necesidades de los más de 4 millones de visitantes que acuden cada año a Liberty Island, pues la vasta mayoría no puede entrar a la estatua debido a la incrementada seguridad tras los ataques terroristas del 11 de septiembre.
La meta es recaudar 100 millones de dólares para el proyecto que abriría sus puertas en 2019; Von Furstenberg ya ha conseguido 74 millones en año y medio, según la Statue of Liberty-Ellis Island Foundation.
Pero la veterana diseñadora, que recientemente cumplió 70 años, dice que tuvo una petición cuando se apuntó como presidenta de la campaña de recaudación de fondos: “No me llamen presidenta. Denme el título de madrina temporal”. Es un título adecuado de múltiples maneras.
Diane Von Furstenberg además tiene el cargo de presidenta del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos.
