Un episodio de la serie de televisión estadounidense Mad Men se atrevió a reflejar una de las génesis del estado actual del planeta. En su segunda temporada, ambientada a finales de la década de 1950, el protagonista Don Draper pasa un día de picnic junto a su esposa Betty y sus dos hijos.
La excursión al aire libre, concluye de forma pasmosa cuando el publicista Draper termina su cerveza y lanza la lata hacia la arboleda, mientras que su refinada esposa, tras asegurarse que sus niños no se hayan ensuciado, arroja los platos y demás cubiertos desechables sobre la grama verde del parque.
Tras su emisión, el capítulo ha servido de ejemplo en blogs ambientalistas, quienes los aprovechan para recordar sobre los estragos de la polución ambiental.
Aunque en antaño todo desecho era visto como basura, la experiencia adquirida en la actualidad, ofrece otras alternativas para disponer de estos elementos.
La Guía de reciclaje publicada por la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon), asegura que una gran cantidad de residuos sólidos domiciliarios, está compuesta por materiales reutilizables y reciclables.
Entre ellos, hay un 12% compuesto por plástico, según un estudio de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
Marisol Landau, presidenta de la Fundación Acción Social por Panamá (FAS Panamá), señala que el plástico figura como el elemento de mayor consumo entre los istmeños, “dado que una cantidad superlativa de productos son envasados con este elemento”.
Un instructivo publicado por el Departamento de Conservación Ambiental del estado de Nueva York, Estados Unidos, señala que en la actualidad hay siete tipos de plásticos codificados por la Sociedad de la Industria de Plásticos.
En Panamá, únicamente se envían a reciclaje aquellos identificados con los números 1 y 2 (PET y HDPE), aunque no es extraño encontrar otras denominaciones como el polipropileno (PP, enumerado como 5) y poliestireno (PS, identificado con el número 6) en el mercado, en forma de contenedores para almacenar alimentos, vasos transparentes, tapas de botellas y recipientes de yogur.
La directora de educación ambiental de Ancon, Jenny Echeverría, dice que solo basta con ir al supermercado para ver la cantidad de productos envasados en plástico 1 y 2.
Un estudio realizado por Echeverría en los centros de abastecimientos encontró más de 60 artículos (sin mencionar sus diversas marcas) envasados en PET y HDPE, entre comestibles, desinfectantes y artículos de uso personal.
Gestión
Las empresas locales recolectoras de artículos reciclables no cuentan con plantas de reciclaje, que permitan la transformación del artículo. Solo hay centros de acopio que reciben materiales para exportarlos hacia otros países, donde sí son reciclados, explica Echeverría.
Según la experta, son escasos los negocios que reciclan en el ámbito local, sin embargo “es necesario buscar alternativas para reutilizar estos envases y evitar que sean desechados en el relleno sanitario”, dice.
Landau opina que el istmo cuenta con suficientes leyes y decretos que vinculan de forma visionaria la relación entre la calidad de vida y el ambiente, aunque en la práctica aún hay fallas.
“Tenemos que hacer un mayor esfuerzo para comunicar y explicar a todos los ámbitos de la sociedad, tanto en el hogar como en las escuelas, centros religiosos e instituciones públicas y privadas, cuáles son los impactos negativos de un manejo inadecuado de los desechos sólidos”, dice Landau.
Algunas huellas en el ambiente como la contaminación de las cuencas y océanos, el deterioro del paisaje urbano y campestre y la toxicidad en aves y especies marinas, figuran como las repercusiones más visibles.
Según las Naciones Unidas, el plástico y los polímeros industriales de un tamaño inferior a 5 milímetros arrojados al mar, “amenazan a los peces que los confunden con alimentos y acumulan sustancias biotóxicas que podrían ocasionar problemas endocrinos, mutaciones y cáncer”, informa un comunicado publicado en 2011 por el Centro de Información de ese organismo.
FAS Panamá y Ancon también advierten sobre los impactos resultantes de su quema en vertederos, “cuyas dioxinas resultan altamente tóxicas para la comunidad”, además de otros riesgos como la proliferación de vectores como el mosquito aedes aegypti, ratas y moscas.
Querube Alvarado, directora ejecutiva de la Fundación Eco Creando, afirma que cada año se producen cerca de 125 millones de toneladas de plástico, en el mundo. Las noticias internacionales vaticinan un crecimiento del 3% en los próximos tres años.
La revista Discovery señala que cada plástico tirado al ambiente podría durar cientos de años intacto, contribuyendo aún más a la polución ambiental.
La buena noticia es que cerca del 95% se puede reciclar, según señala una publicación del diario español 20 Minutos.
Algunas iniciativas, como la acogida por la ciudad estadounidense de San Francisco, de prohibir la venta de agua embotellada en sitios públicos, son vistas como extremistas por parte de algunos comercios. Empero, la acción parece demostrar la seriedad de la situación.
En Panamá, la Cervecería Nacional busca medidas para reducir la presión sobre los recursos naturales. De acuerdo con su directora de desarrollo sostenible y vicepresidenta de asuntos corporativos, Nelly Rangel, cerca del 20% de su producción se hace en botellas PET.

