Asamblea. En la casa del pueblo, los mercaderes reinan. En el templo de todos. Excepción de la regla. Dominan la impunidad (54%) y la certeza del no castigo (42%). ¿Es igual? Ese dominio es del 96%. A muchos diputados ni siquiera les importa. Ni creen que afecte a sus descendencias. Caparazón de cocodrilos. Drilos. Probidad y dignidad no marcan en este sondeo por Twitter.
Interviene quien quiere en estos sondeos, sin universo y sin muestreo, pero sí reflejo de los humores de los cibernautas que merodean mi cuenta tuitera, rafaelcanda. En esos sondeos, teclean de 30 a 80 seguidores.
El 97% no quiere ni oír la palabra residuo. ¡Qué animadversión! La tuya. Residuo electoral, contabilidad nada pitagórica y empodera a diputados, no significa que ese beneficiario sea carente de humanidad.
Si sobrevive ese cómputo anómalo (puede ser lectura antojadiza), puede establecerse en el Interno Reglamento la bancada del residuo.
En ese forcejeo de figuras perredianas, la mitad de los participantes cree que ni Zulay ni Benicio dominarán la partida, aunque el 30% se decanta por el bocatoreño.
Lenguaje soez. La política es tan necesaria. Y sus actores la degradan. Martinelli, quien fue presidente de la República, degrada esa silla con un vocabulario soez. El argumento cede ante la alcantarilla. El alma está en la boca. El 80% lo censura.
Tapón. Esa palabra se relaciona con nuestra frontera oriental, con Colombia: el Tapón del Darién, bloqueo único de la carretera americana, entre Canadá y Argentina. El 75% de los participantes en el sondeo ni quiere saber de la posibilidad de destaponar esa región. No importa que la Nación pierda muchas oportunidades comerciales y logísticas, si no existe tal apertura.
Futbol. El entusiasmo se amplía después del triunfo ante la rebosante selección gringa. El 65% calcula que en el 22 iremos a Catar a competir en la Copa del Mundo. Días siguientes, Canadá golea a nuestra selección. Se aleja el sueño de ir a Catar, aunque seguimos en la pelea. Hasta puede ser en el repechaje. En última instancia, irnos todos a catar.
Pandora Papers. La reputación panameña allá afuera se hunde más con esta nueva generación de los Panamá Papers. Para el compatriota, ¿Panamá es un paraíso fiscal, un paraíso o un infierno? 40% declara a la nación un paraíso, 20% un paraíso fiscal y 10% un infierno. En país campeón de desigualdad, cada sector socioeconómico posee su propia definición de paraíso, infierno o paraíso fiscal. ¿Cuál es la tuya?
La mitad admita, ante la interrogante particular, que Panamá es un paraíso fiscal para los extranjeros. Que no se enteren ni Francia ni las demás plazas europeas de esta conclusión.
Los Pandora Papers, para la mitad de los intervinientes, acentúa la mala reputación de Panamá ante aquella comunidad internacional, que, entre verdad y falacia, apunta hacia nosotros los cañones de la denuncia.
Coronavirus. ¿Se ha disipado el movimiento antivacuna? El 43% estima que está vivito y coleando. ¿Qué porcentaje de la población vacunable impone resistencia?
6 de cada 10 teme que pueda producirse una nueva ola del covid, no obstante el combate en contra por Minsa/GobierNito. ¿Debe ser obligatoria vacunación de funcionarios, como amenazó el gobernante? 60% piensa que sí.
El autor es filólogo, docente y periodista.

