AMBIENTE

Noruega y la vía del reciclado de botellas plásticas

Noruega y la vía del reciclado de botellas plásticas
Las botellas recolectadas son procesadas para usarlas nuevamente. AFP

Una a una, la jubilada coloca sus botellas vacías en la boca abierta de una máquina situada en la entrada de un supermercado en Oslo. Gracias a un sistema de depósito bien estructurado, Noruega encontró una respuesta a la epidemia de plástico.

“Hay que deshacerse de ellas y mejor hacerlo de una manera inteligente”, explica la mujer, de unos 70 años, al mismo tiempo que retira de la máquina un billete con un código de barras por un monto de unas 30 coronas (unos 4 dólares) por las botellas que depositó. Ese bono puede cambiarlo por dinero en efectivo o utilizarlo para pagar las compras.

Con una tasa de reciclado de 97% del total de botellas plásticas, Noruega supera con 10 años de antelación el objetivo fijado por la Unión Europea.

Este sistema, clave del éxito en el país nórdico, consiste en hacer pagar al consumidor unos céntimos suplementarios por la compra de una bebida embotellada, un coste suplementario que se le reembolsa cuando devuelve el envase vacío.

“De hecho, los consumidores compran el producto, pero toman prestado su embalaje”, explica Kjell Olav Maldum, director de Infinitum, empresa creada para gestionar la consigna.

En 2018 se devolvieron más de 1,100 millones de botellas de plástico y latas de aluminio a las máquinas y otros puntos de colecta.

Las botellas de agua, de jugos de frutas y de gaseosas se clasifican, se compactan y se ponen en galpones, formando enormes cubos multicolores e insolubles que tendrán una segunda vida después del reciclaje, y luego una tercera, una cuarta...

Cada nueva botella de plástico en Noruega contiene aproximadamente un 10% de material reciclado. Una proporción que el país nórdico quiere aumentar.

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