Hablando de música, las reglas del juego ya no son las mismas. Cambiaron hace unos años, cortesía de la intromisión de la digitalización.
Los servicios gratuitos para escuchar música vía streaming (transmisión o lectura continua, sin descargar el archivo) desde cualquier aparato con conexión a internet y, sobre todo, de forma legal, han supuesto un giro al sistema de venta tradicional con el que se sentía cómoda la industria desde que empezó la historia de la música grabada.
Esta semana llegó a Panamá una de esas plataformas. Se trata de Spotify, fundada en 2008 en Suecia y que desde entonces ha reunido a 24 millones de usuarios de 55 países que aprovechan su catálogo de 20 millones de canciones y miles de playlists, cifras que los convierten en los líderes entre las herramientas para escuchar música libre de costo y legal en el universo web, destaca Gustavo Diament, director general de Spotify para América Latina.
Son 20 millones de temas por 0.00 dólares con el servicio Spotify Free o 5.99 dólares con el plan Spotify Premium. El gasto nulo o mínimo para el usuario es la clave de la modificación del paradigma.
¿Cómo se puede ofrecer tal cantidad de canciones por unos dólares? La publicidad inserta cada cierta cantidad de reproducciones en el plan Spotify Free y este mecanismo se encarga de hacer rentable en gran parte el nuevo sistema. Tanto, que entre 2008 y 2013 Spotify generó mil millones de dólares en regalías y derechos de autor, apunta Diament.
De los 24 millones de usuarios, 6 millones están abonados al plan Premium y la tendencia, explica Diament, es que luego de experimentar con el plan Free, muchos optan por pagar.
El plan Premium está libre de anuncios publicitarios y ofrece máxima calidad de sonido, según detalla una nota de prensa de Spotify.
“Sin duda, este es el rumbo de la industria. Las personas ya no buscan ser el ´dueño´ de la música a través de su descarga. Se sienten cómodas, teniendo acceso a ella cada vez que quieran, aunque el archivo no les pertenezca”, resume.
Otro rasgo atractivo para millones de usuarios, especialmente los nativos digitales, es que la plataforma funciona como una red social, con perfiles, cuentas por seguir, la oportunidad de compartir playlists y la opción de like o “me gusta”.
Grooveshark, Soundcloud, Deezer, Pandora, iTunes Radio, LastFM y TuneIn Radio son otras aplicaciones para oír música en streaming.
Universal, Sony, Warner y EMI, principales disqueras de la industria, han firmado acuerdos con Spotify y compañía para adaptarse a los tiempos modernos.
Parece ser la estocada final para el formato de disco compacto o CD.
INGRESOS Y PIRATERÍA
¿Son los servicios on demand la respuesta para tener control sobre las regalías musicales y para contrarrestar las descargas ilegales? Diament piensa que sí, y pone como ejemplo la plataforma para contenidos audiovisuales Netflix, que tiene un modelo similar a Spotify y también se consolida.
CONSUMO DIGITAL
Las ventas de música digital representaron el 34% de los ingresos de la industria en 2012, su mejor marca hasta ahora. Los formatos físicos mantienen el dominio con el 66%, según reportó el Libro Blanco de la Música 2013, que aclara que hubo meses en los que la música digital marcó hasta 46% del total del consumo.
En Panamá, el formato digital de la música representa actualmente entre el 40% y 50% de las ventas, apunta Jorge Luis Escobar, director de Discos Tamayo, la decana de las disqueras locales.
