La obra Oneirós es una invitación al público para que se sumerja en los sueños de Ximena Eleta de Sierra.
Eleta es la creadora, directora y protagonista de este espectáculo multisensorial, inmersivo y poético que, como se dijo, invita a la reflexión, a situarse en una especie de sueño colectivo, a quienes se encuentren dentro espacio escénico Xielo, los días 23, 24, 29, 30 y 31 de julio a las 8:00 p.m.
El espectáculo, que cuenta con el respaldo de la Fundación Gramo Danse y el Fondo Iberescena, busca transmitir ese deseo que en algún momento de la pandemia todos podríamos haber sentido: querer escapar a una realidad alterna y experimentar aquellas sensaciones relacionadas con el miedo a la pérdida del control y a la muerte, además de los efectos psicológicos que la violencia de género produce en sus víctimas.
Esta coreografía –creada por Eleta con la colaboración del dramaturgo colombiano Diego Fernando Montoya– viene acompañada de una amalgama de elementos audiovisuales dispuestos por Libélula Fractal, la sonoridad electrónica del compositor italiano Diego Dall’Osto, en conjunto con la iluminación de John León.
El sueño lúcido, la pesadilla y el falso despertar serán algunas de las sensaciones que el público verá plasmado sobre el escenario, situado en una trama en la que predomina el contexto del ensueño y las alucinaciones visuales.

“Por ejemplo, hay una pesadilla en la que caigo al vacío. Los psicoanalistas dicen que estos sueños reflejan un miedo a la muerte. (...) Esos miedos salen a relucir como parte del inconsciente. En un sentido, la obra es autobiográfica, porque yo he tenido esos sueños. Yo tengo sueños lúcidos en los que a veces me da por bailar o leer”, expresó Eleta.
Explicó que la obra también surge de una fascinación con los sueños.
“Recuerdo que hice una psicoterapia cuando tenía 21 años con una doctora de la escuela freudiana, que básicamente se guía mediante los sueños. Al empezar la cita, ella siempre me preguntaba: ¿qué soñaste?, y luego llevaba un registro de los sueños con los cuáles se iniciaban las conversaciones. Todas las citas empezaban con uno o varios sueños”, relató.
Basada en esta experiencia, la creadora y protagonista de Oneirós busca que las personas que vayan a ver la obra sientan una conexión profunda con sus sueños y que puedan transitar hacia un acercamiento cuyo destino final será el subconsciente, y así entrar en un contacto más estrecho con las emociones que se sienten cada día.
“Muchas personas, cuando observen lo que está en el escenario, sentirán un poco lo que sintieron aquel momento: el pavor, la felicidad, el éxtasis o cualquier otra emoción que corresponda con algún sueño similar al que se verá en el escenario”, expresó.
Oneirós ofrecerá a los espectadores una oportunidad de hacer catarsis sobre las emociones intensas que sienten día a día y, de esa forma, entrar en una etapa de sanación beneficiosa para el ser humano, sentirse cada vez mejor, con paz interior.

