Hablar en público es ardua tarea, que requiere de los hablantes el desarrollo de destrezas lingüísticas que les permitan, primero, comunicar, lo que conlleva un trabajo de precisión, eficacia y claridad de la idea hecha palabra, además, desde luego, de la corrección idiomática, alejada del purismo, pero impregnada de los elementos propios en los que se da la comunicación.
De algunas intervenciones de destacadas personas «generadoras de opinión», pudimos recoger las siguientes expresiones que requieren un mayor grado de conciencia lingüística y que aquí explicamos:
«La calidad del agua que consumimos está disminuyendo su calidad». Así se expresó una funcionaria en entrevista televisiva. Es claro que el sujeto «La calidad del agua que consumimos» pudo haberse reducido a «El agua que consumimos» para que el predicado «está disminuyendo su calidad» encajara sin redundancias. O se pudo haber dicho: «Está disminuyendo la calidad del agua que consumimos».
«El trato se trató de…», dijo un entrevistado respecto de la compra de un equipo equis y del acuerdo para su adquisición. Aunque ‘trato’ y ‘trató’ son términos diferentes, sustantivo y verbo, y de hecho no hay redundancia, sino pobreza del lenguaje, todo se hubiese resuelto sustituyendo una de las dos palabras: «El acuerdo se trató de…», «El trato se refirió a…», «El trato consistió en…», etcétera.
Un político panameño expresó, con respecto a una ley, que no se estaba buscando la «favorescencia» de ningún grupo. Extraña palabra, que el español actual no registra, como tampoco los diccionarios antiguos. Este vocablo existe en portugués, idioma en el que tiene uso médico. Tal vez, las palabras más precisas para la idea expresada serían ‘beneficio’, ‘privilegio’, ‘favoritismo’.
«... debe actuar con firmeza y con ligereza», declaró un participante en una mesa redonda. Un hablante consulta acerca de la propiedad de la palabra ‘ligereza’. Alega que esta palabra da la idea de poco reflexivo y demasiado precipitado. Sí. Y también da la idea de volubilidad e inestabilidad. Pero también significa: «presteza», que a su vez es «prontitud, diligencia y brevedad en hacer o decir algo». Por eso, la palabra está bien empleada.
La Academia dice:
Conozcamos mejor los significados de las palabras y empleemos con preferencia aquellas ya asentadas en la lengua, aunque sin renunciar a la novedad lingüística, necesaria para la vida del idioma.
