AMBIENTE

Pandemia no frena las emisiones contaminantes

Pandemia no frena las emisiones contaminantes
La concentración de contaminación alcanzó un nuevo récord en mayo pasado, según las mediciones de científicos. AFP

En materia ambiental, la pandemia por el virus SARS-CoV-2 empezó con noticias positivas: imágenes de animales recorriendo las cercanías de las ciudades, ríos con aguas menos turbias y cielos despejados de esmog, como resultado del confinamiento y el cese de la actividad industrial para contener la peste.

No obstante, información recientemente publicada por el Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California, Estados Unidos, confirmó que aquel panorama era un espejismo, al registrar en mayo pasado un pico histórico de dióxido de carbono (CO2) atmosférico con 417.1 partes por millón (ppm), en comparación con los 414.7 ppm presentados el mismo mes en 2019.

“La gente puede sorprenderse al escuchar que la respuesta al brote de coronavirus no ha hecho más para influir en los niveles de CO2”, apuntó en un comunicado el geoquímico Ralph Keeling, del Instituto de Oceanografía Scripps. Y agregó: “La acumulación de CO2 es un poco como la basura en un vertedero. A medida que seguimos emitiendo, se sigue acumulando. La crisis ha ralentizado las emisiones, pero no lo suficiente. Lo que importará mucho más es la trayectoria que tomamos al salir de esta situación”.

Pandemia no frena las emisiones contaminantes
Las evidencias geológicas indican que las concentraciones contaminantes en el aire no han sido tan altas como lo son hoy día en al menos 3 millones de años, según información del Instituto de Oceanografía Scripps y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. AFP

Ya lo había adelantado un grupo de especialistas consultados para el artículo “Confinamientos y caída de emisiones no frenarán cambio climático” de Bloomberg a mediados de abril pasado, cuando dijeron que “una disminución sostenida de nuevas emisiones de CO2, en un escenario en el que el colapso económico en curso es más grave que la recesión de 2008, tendría poco impacto en el nivel de CO2 en la atmósfera. De hecho, los niveles de CO2 seguramente continuarán aumentando”.

En Panamá no ha sido diferente. En la ciudad capital se marcó una disminución en la concentración de partículas contaminantes en la troposfera (hollín, sulfatos y nitratos), de 0.19, el promedio habitual, a 0.14 en estos meses de cuarentena, según el Laboratorio de Física de la Atmósfera de la Universidad de Panamá. Pero no es una cifra significativa; de hecho, se suele registrar durante cada temporada lluviosa en el país, explica el profesor Alfonso Pino Graell, director del laboratorio.

La ciudad de Panamá, prosigue Pino Graell, cuenta con una atmósfera poco contaminada en comparación con otras ciudades, como Ciudad de México, Santiago de Chile o, en un caso extremo, Beijing, en China, donde generalmente el nivel es superior a 1.5, una atmósfera altamente contaminada.

Era de esperar que los efectos ambientales mostrados a inicios de la pandemia no iban a ser a largo plazo, al menos que a consecuencia de la crisis socioeconómica la economía mundial entre en una grave recesión que afecte fundamentalmente la actividad industrial y los servicios, apunta Pino Graell.

Solo así los niveles de contaminación atmosférica bajarían con respecto a las cifras promedio de la década pasada.

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