La película There is no evil, del cineasta disidente iraní Mohammad Rasoulof, fue recompensada ayer con el Oso de Oro de la Berlinale, al término de una edición de fuerte carácter político, en la que América Latina triunfó en secciones paralelas.
Sin embargo, el thriller argentino El prófugo y el drama brasileño Todos os mortos, en la máxima competición se fueron con las manos vacías.
El jurado presidido por el actor británico Jeremy Irons otorgó el máximo galardón al filme de Rasoulof, que aborda la pena de muerte -tema tabú en Irán - a través de la mirada de los verdugos y las familias de las víctimas, en cuatro secuencias.
El gobierno impide actualmente al director salir del país a raíz de su película Lerd, que denunciaba la corrupción en Irán y que fue premiada en Cannes en 2017. Además, Rasoulof tiene prohibido filmar, por lo que tuvo que apañárselas para llevar a caso su último filme.
“Me hubiese gustado que Mohammad estuviera aquí en persona (...) Quiero agradecer al equipo increíble que puso en peligro su vida para estar en esta película”, afirmó el productor Farzad Pak al recibir el premio.
