Sin más instrumentos que los dedos, pintura, un trozo de vidrio e imaginación, el pintor Manuel Gallardo, conocido como Tote, visita a Nicaragua como parte de su misión de “cambiar la indiferencia del mundo” a través de su arte.
El venezolano de 53 años, que ha viajado a distintos países con su arte callejero que denomina “la utopía de Tote”, imparte talleres de pintura en dos centros de atención a niños de la calle y con discapacidad de la ciudad de Granada. Antes de llegar a Nicaragua, estuvo en México, Guatemala y El Salvador. También ha viajado a África y a Asia, y fue en Camboya donde tuvo conciencia de su misión.
“A estos chicos le hace falta la magia de los colores”, dice mientras se sienta en el piso junto a un grupo de niños con discapacidad para enseñarles a crear paisajes usando sus dedos como pincel, pintura y un trozo de espejo como lienzo.
Tote cuenta que busca lugares donde están “los desahuciados de la indiferencia de la sociedad”, como llama a niños con discapacidad, enfermedades como cáncer o menores en situación de calle. “Cuando llego yo, se les ilumina el rostro de felicidad porque salen de su tragedia, de la que tengan, con los colores”, comenta.
La directora de la ONG Centro Integral Corazón Contento, Patricia Fernández, dijo a la AFP que la labor altruista de Gallardo “tiene resultados visibles” en los jóvenes, principalmente con problemas de autismo.
“Es increíble como ellos no tienen un lenguaje verbal, pero utilizan esta técnica de Tote de pintar con el espejo para expresarse y comunicar emociones”, añadió.
Helen Vallecillo, una de las alumnas de un taller que ofrece la ONG Casa de la Botella –que atiende a niños de la calle–, valoró las enseñanzas de Tote como “una oportunidad de aprender algo”.

