Una forma de medir la convocatoria de un escritor en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, es si tiene la capacidad de llenar cada una de las más de 600 butacas del auditorio Asunción Silva en Corferias.
El primero que lo hizo en esta versión número 30, que termina este lunes 8 de mayo en la capital colombiana, fue el periodista, guionista y novelista estadounidense John Katzenbach (23 de junio de 1950, Estados Unidos).
Prácticamente no había asiento vacío cuando este hombre alto, campechano, sencillo y simpático ingresó a la sala y los aplausos fueron muchos y a rabiar.
Otra prueba de su poder y presencia en el gusto de los lectores, en particular entre los menores de 40 años, también quedó patente porque afuera del auditorio había decenas de personas que hacían fila para obtener un autógrafo, una fotografía y un saludo del autor de best sellers como La historia del loco, Al calor del verano y El Psicoanalista.
Es decir, estas personas sacrificaron no escuchar a su narrador favorito para asegurarse una buena posición dentro del área de firmas, no fuera a ser que perdieran un cupo para conocerlo. Lo que significa que si hubieran ingresado todos al Asunción Silva, no habría ningún pasillo o escalera libre para nadie.
Katzenbach explica que su oficio consiste en redactar una historia que sea divertida o esté llena de suspenso y que despierte en su receptor una reacción. ¿La ideal? Que no suelte el libro por horas, como él hizo cuando leyó por primera vez Crimen y castigo, del autor ruso Fiodor Dostoyevski.
Para eso, dice, hay que seleccionar las palabras indicadas. Confiesa que le sirvió ejercer el periodismo, en especial el judicial, por más de tres lustros, pues no solo le dio disciplina, sino también sentido de lo breve, la experiencia en la investigación y lo puso cerca del lado más violento del ser humano.
VEA: Después de caer viene el triunfo
