El turbulento momento político global inspiró a todos los finalistas de la presente edición del Premio Turner de arte contemporáneo, que por primera vez incluye exclusivamente proyectos en video.
Las cuatro obras finalistas, presentadas ayer, en el museo Tate Britain de Londres abordan temas como la inmigración, el racismo y la identidad de género y se sitúan en lugares tan variados como Escocia, el desierto de Negev en Israel y las calles de Estados Unidos.
La comisaria Elsa Coustou considera que los cuatro artistas responden a “preguntas urgentes” y se abren a otras disciplinas como las películas documentales y el periodismo en su utilización del video.
Trabajos
Uno de los candidatos, el grupo londinense Forensic Architecture, utiliza un programa informático de representación arquitectónica para investigar potenciales crímenes de guerra. Su proyecto investiga una operación policial israelí para desalojar un pueblo beduino sin autorización en el desierto de Negev, durante la que murieron dos personas.
Otro de los finalistas, Luke Willis Thompson, realizó una película muda en blanco y negro sobre la figura de Diamond Reynolds, una mujer que retransmitió en directo los momentos posteriores a la muerte de su novio, un afroamericano, abatido por un policía en Minnesota durante un control de tráfico.
