Las luces nocturnas en el mundo están tornándose preocupantemente más brillantes, una mala noticia para todo tipo de creaturas, incluidos los seres humanos.
Un equipo encabezado por investigadores alemanes reportó en la revista Science Advances que la contaminación luminosa amenaza a la oscuridad en casi todas partes. Imágenes satelitales captadas durante cinco meses de octubre distintos, muestran que las áreas al aire libre iluminadas artificialmente en la Tierra aumentaron en 2% cada año de 2012 a 2016. Y también la luminosidad nocturna. La contaminación por luz es incluso peor que eso, según los investigadores. Sus mediciones coinciden con el cambio al uso de diodos emisores de luz, conocidos por su acrónimo inglés LED, que ahorran energía y dinero.
Como el sensor de imágenes en el satélite meteorológico de la órbita polar no puede detectar el color azul generado por las luces LED, algo de luz no se registra.
En ascenso también está la difusión de la luz a las zonas rurales.
El impacto biológico del incremento en la iluminación artificial también es significativo. El sueño de la gente puede ser estropeado, lo que a su vez puede afectar su salud. La migración y la reproducción de las aves, los peces, los anfibios, los insectos y los murciélagos pueden ser interrumpidas. Las plantas pueden tener períodos de crecimiento anormalmente prolongados.
“Mucha gente está usando luz en la noche sin pensar en los costos”, señaló Franz Holker, del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Fluvial en Berlín, un coautor del estudio. No solo el costo económico, “sino también el que uno tiene que pagar desde una perspectiva ecológica, ambiental”.
