“Alfredo, como le llamábamos sus amigos, fue moldeado por su propio esfuerzo y talante. El éxito en la vida de un artista se alcanza, muy particularmente, con el propio trabajo cotidiano. Al maestro Sinclair nada le fue fácil, pero nació con alma de artista, lo que significa que nada ni nadie hubiera podido impedir que escogiera y siguiera su camino sin importarle cualquier sacrificio que esto pudiera representar”, señaló el pianista y compositor Jaime Ingram el 18 de marzo de 2014, en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.
En Panamá, agregó, “Sinclair es asumido como gran ciudadano, gran pintor, ser humano querido y respetado, creador de éxitos que se suceden intermitentemente y en calidad de pionero de la pintura contemporánea panameña, en todo sentido, así como primer expresionista de Latinoamérica”.
