Tras haber sido exterminado casi totalmente a principios del siglo XX en Europa occidental, excepto en algunas regiones remotas de los Balcanes, de Italia o de España, el lobo vuelve a colonizar el continente, causando polémica.
Esta es la situación en los principales países en los que la especie está presente: en Italia, donde está totalmente protegido desde 1971, hay unos 2 mil lobos. Entre 200 y 300 lobos serían víctimas de la caza furtiva cada año, lo que ha llevado al Gobierno a plantearse -como en Francia- autorizar el sacrificio de una cuota de lobos.
En Suiza solo habría una cuarentena de lobos llegados desde Francia e Italia desde 1995, pero tienen que enfrentarse a fuertes resistencias, principalmente en el cantón del Valais.
En España hay censados unos 2 mil 500 lobos ibéricos, principalmente en el noroeste del país, aunque cada vez son más los que se aventuran hacia el sur, hasta las regiones centrales de Madrid y Guadalajara. En Portugal, habría unos 300.
Tras haber estado ausente más de 150 años, los lobos, llegados desde Polonia, se reinstalaron en Alemania a principios de los años 2000. Se estima que hay, al menos, 130 adultos, sobre todo en el este del país, en Sajonia y en Brandeburgo. El 80% de los alemanes juzga positivo el retorno de este animal profundamente anclado al folclore nacional, según un sondeo, aunque numerosos ganaderos están furiosos por las pérdidas que provoca en sus rebaños.
Al borde de la extinción tras una campaña de erradicación entre 1951 y 1974, los lobos recolonizaron progresivamente Polonia, donde se calcula que hay entre mil y mil 500. Su caza está totalmente prohibida desde 1998.
