A pocos días de la Navidad, más de un padre de familia todavía se encuentran en la zozobra de qué debería ser un regalo perfecto para estas fiestas en las que sus hijos piden una computadora, un iPad o un iPhone.
No obstante, los progenitores no solo piensan en cuánto tendrían que sacrificar su bolsillo para adquirir los últimos productos tecnológicos, sino en el efecto mental que tendrán en sus hijos un uso prolongado de estos en un corto o largo período de tiempo.
Un reciente estudio del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos y difundido por el programa 60 Minutes de la cadena estadounidense CBS, reveló que se producen diferencias significativas en el cerebro de los niños de entre 9 y 10 años al usar aparatos como teléfonos inteligentes o tabletas.
Las imágenes reflejadas tras el estudio mostraron un “adelgazamiento significativo” de la corteza cerebral. “Esto es considerado un proceso de envejecimiento”, señaló una de las investigadoras Gaya Dowling, citada por la agencia noticiosa AFP.
En tanto, la científica Kara Bagot aseguró que el uso de aparatos electrónicos por parte de los más pequeños libera dentro de ellos la dopamina, una hormona conocida por brindar estímulos asociados al placer.

Ante esta realidad, la psicóloga infantil Caridad Cedeño comentó a este diario que si bien hay algunos estudios que afirman esta tesis, hay otros que afirman que la estimulación cognitiva es favorecida por el uso de estos aparatos.
“Si el niño solo se expone a este tipo de juego, no se desarrolla de forma integral”, afirmó. Sugirió que de detectar una adicción severa a los aparatos o los videojuegos, se debe buscar la ayuda inmediata de un profesional de la salud mental.
Consejos
La especialista dijo que los niños de entre seis y 12 años de edad pueden elegir sus juguetes bajo criterio y supervisión de sus padres y que, a su vez, los padres se aseguren que los juguetes sean adecuados a su edad.
“Los juguetes deberían estimular algunos procesos como la imaginación, la creatividad, las destrezas motoras, el manejo de las emociones, la atención, la concentración, entre otros”, aseguró.
Si el regalo resulta ser un teléfono inteligente o una tableta, la psicóloga recomienda el establecimiento de límites claros y concisos desde el principio y con reglas que los niños deben cumplir.

En caso de que los padres de familia no estén preparados todavía para regalar un aparato electrónico a sus hijos, hay una gran variedad de juguetes en el mercado enfocados en fortalecer las habilidades motoras, la motricidad fina y los sentidos cognitivos.
“Desde rompecabezas, como juegos de memoria, los diversos juegos de mesa que existen, la masilla, el dominó, entre muchos otros”, enumeró Caridad Cedeño.
Sea cual sea, el regalo que reciban los más pequeños en esta Navidad, no se deben olvidar los verdaderos propósitos de estas fiestas: reunirnos en familia, compartir con los demás y recordar el respeto que familiares y amigos se tienen los unos a los otros en esta época del año.
